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Historia de
la Plaza de Toros Monumental
de Las Ventas
Durante los
'locos años veinte'
la denominada
'Fiesta Nacional',
las
corridas de toros,
adquieren un auge extraordinario
en
Madrid,
comparable al que actualmente
alcanza el
fútbol las
tardes de domingo. La
Plaza de Toros de la Carretera
de Aragón, cerca
de donde actualmente se sitúa el
Palacio de los Deportes,
se quedaba pequeña y eran muchos
los madrileños que no podían
acceder a la misma y disfrutaban
el festejo desde sus alrededores
escuchando los gritos y jaleos
de los afortunados que si
conseguían entrar.
A las dos grandes figuras de la
época, los hermanos
José Gómez Ortega
'Joselito' y
Rafael Gómez Ortega
'El Gallo', se
debe la idea de construir una
Plaza de Toros Monumental
para que nadie se quedase fuera.
Aprobado el proyecto por la
Diputación de Madrid,
la
familia Jardón
cedió los terrenos con la
condición de que se les
permitiera explotar el coso
durante cincuenta años. El
19 de marzo de 1922
se colocó la primera piedra de
la
Plaza de Toros Monumental de Las
Ventas del Espíritu Santo
que tenía un presupuesto de
12 millones de pesetas
de la época.
La
Plaza de Toros Monumental de Las
Ventas del Espíritu Santo
debe su nombre al de la zona en
la que se construyo a principios
del siglo XX y por la grandeza
de su construcción. El proyecto
que se inició durante la
Dictadura del General Primo de
Rivera y se
terminó durante la
Segunda República,
es obra del arquitecto
José Espeliú,
aunque debido a su muerte en
1929, tuvo que terminarla
Manuel Muñoz Monasterio.
Es la
Plaza de Toros más grande de
España, con su
ruedo de 60 metros de diámetro
y su capacidad para
23.798 espectadores,
y la segunda del mundo después
de la también
Monumental de México
que puede acoger alrededor de
25.000. Su estructura está
formada por unos grandes radios
de acero, sobre los que se
apoyan los forjados escalonados
que sirven de asiento al granito
de
Colmenar de Oreja
que constituye el acabado de las
localidades.
De los tres estilos
arquitectónicos clásicos en las
plazas de toros españolas,
plateresco, barroco y neomudéjar,
se eligió el tercero para la
Plaza de Las Ventas.
De esta manera quedó una
arquitectura neomudéjar
de ladrillo visto sobre la
estructura metálica. Su
decoración, obra de
Muñoz Monasterio,
es a base de
azulejos cerámicos
entre los que destacan los
escudos de las 50 provincias
españolas y
otros motivos ornamentales.
Esta estructura conforma los
cuatro pisos de
la
Plaza de Toros de Las Ventas,
con sus galerías circulares que
conducen a dichas localidades,
distribuidas en
10 tendidos
numerados, compuestos por
palcos, gradas y andanadas.
Asimismo, está dotada de
servicios de bar y lavabos
convenientemente distribuidos.
El
conjunto arquitectónico
se completa con
dos patios,
necesarios en
cualquier Plaza de Toros,
como son
el de caballos y el de arrastre.
Entre ambos patios se sitúan
cinco corrales,
alineados a ambos lados del
pasillo que conduce a
los chiqueros, y
que sirven para los diversos
servicios propios del ganado. El
más espacioso de ellos sirve
para el
desembarque de las reses,
y otros dos, llamados
'de reconocimiento',
es donde en los días de festejo
taurino se procede al
reconocimiento veterinario por
el personal competente.
En el
patio de caballos
están instalados los servicios
relacionados con
los toreros, que
necesitan una
sala de estar, la capilla y la
enfermería.
También se encuentran aquí
las caballerizas
y los
servicios de policía
para reconocimiento de caballos,
petos y pullas. En el piso alto
de este patio hay
dos viviendas
para el personal fijo de la
plaza y
un local, que
desde 1951 está destinado al
Museo Taurino.
En el
patio de arrastre
se dispone del
desolladero de reses,
un espacio descubierto para
depósitos de caballos
y en los pisos, las
dependencias de la empresa
y la
propietaria del coso,
en este caso, la
Comunidad de Madrid,
así como la
vivienda mayoral.
Aunque sobre su puerta figura la
fecha de su terminación como
1929, su
inauguración oficial
no se produjo hasta el
21 de octubre de 1934.
Sin embargo, el
17 de junio de 1931,
estando aún la plaza sin
terminar, se celebró la
primera corrida,
organizada por el
Ayuntamiento de Madrid,
con el fin de recaudar fondos
con destino a los obreros
parados de la capital, bajo los
auspicios de
Pedro Rico López
-primer alcalde republicano
(1931-34) y también al inicio de
la
'Guerra Civil'
(1936).
Los
diez tendidos se
dividen en
bajos y altos.
Los
tendidos bajos,
de los cuales el más famoso es
el
'Tendido 7',
tienen
barrera, contrabarrera,
delantera y catorce filas.
Los
tendidos altos
tienen
delantera y doce filas.
Las
gradas y las
andanadas tienen
delantera y seis filas.
Existen
28 palcos, de
quince localidades cada uno, de
los cuales uno se dedica a la
presidencia de
la corrida, donde se coloca el
Presidente de la
misma, que es la preceptiva
autoridad gubernativa que dirige
el espectáculo, su
asesor taurino,
otras
autoridades asistentes
al festejo y el
veterinario de turno.
Frente al reloj de la
Plaza de Las Ventas,
en el tejadillo de la andanada
5, se encuentra el
palco principal
o
Palco Real, con
frontal volado sobre las últimas
filas, que consta del
palco propiamente dicho;
el
antepalco o
Salón Regio;
cuarto de aseo
completo y
servicio de ascensores
desde la entrada lateral de la
plaza, por la
'Puerta de Autoridades'.
A este
Palco Real
tienen acceso exclusivamente los
miembros de la
Familia y Casa Real,
así como aquellas personas que
ellos designen.
El ruedo consta de
cinco puertas más las tres de
toriles. Entre
los
tendidos 3 y 4,
la
'Puerta de Cuadrillas'
da acceso al
patio de caballos.
Es por la que se inicia el
paseíllo y salen a la arena los
picadores en el
'Tercio de Varas'.
Entre los
tendidos 1 y 2
se halla la
'Puerta de Arrastre',
que conduce al desolladero y es
el lugar de entrada y salida de
mulilleros y mulillas a la
muerte de cada toro. Entre los
tendidos 7 y 8
se encuentra la
'Puerta Grande'
o
'Puerta de Madrid',
por la cual salen los
alguacilillos para desalojar la
plaza y por donde son sacados a
hombros los toreros que hacen
faenas memorables: es la
puerta del triunfo,
el sueño de todos
los matadores
que pisan este coso...
...Y el sueño de todos los
matadores del mundo es poder
torear en la
Plaza de Toros Monumental de Las
Ventas de
Madrid.
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