|
Cartas que el Col. Moscardó
escribió desde el asediado
Alcázar a su familia.
(Encontradas por el Tte. Gral.
Fernando Esquivias Franco entre
los papeles de su difunta esposa
Marichu Moscardó, hija del héroe
del Alcázar)
Alcázar de Toledo, 25 de julio
de 1936.
María de mi alma, hijos de mi
alma: Os escribo en son de
despedida por si esta situación
no tuviera solución favorable.
Ya oiréis el bombardeo del
Alcázar, con piezas de
artillería de todos los
calibres, aviación y además los
carros blindados y tanques que
han venido de Madrid: pues a
pesar de todo eso, no pueden ni
podrán tomar el Alcázar a viva
fuerza; hace falta mucho corazón
para asaltarlo con la clase de
gente que hay dentro. Hay
destrozos enormes, pero no han
abierto más brecha que en la
puerta principal, que después se
ha tapado perfectamente.
Pretenden que nos rindamos por
hambre y desmoralización y no lo
conseguirán, pues sacaremos
víveres de debajo de las piedras
y la moral está muy bien incluso
entre las mujeres, pues saben si
se rindieren la muerte que les
cabría. No te quiero decir la
amargura que tengo sabiendo que
nuestro Luis está en poder de
esa gente. Ya sabrás que el jefe
me llamó por teléfono el día 23
y me dijo que si en el término
de diez minutos no nos
rendíamos, lo mandaba fusilar, y
por si yo dudaba, le hizo venir
al teléfono y hablara conmigo
para convencerme de que era él.
Excuso decirte, mi hijo de mi
alma, me habló con voz
tranquila, y yo no hice más que
decirle que encomendara su alma
a Dios si llegara el caso y
diera un Viva España muy fuerte.
Yo espero que no sean tan
crueles que quieran vengarse en
la persona de mi hijo,
completamente inocente en esta
causa, y no pase de una amenaza,
pero no obstante no puedo estar
confiado. Sobre este particular
me he alarmado, porque ayer en
una salida que se intentó hacer
para requisar víveres, la
Guardia Civil tuvo la malhadada
ocurrencia de detener a la
familia del concejal Domingo
Alonso y traerlos detenidos en
rehenes. Me desagradó hasta el
extremo, pues creerán que la
salida fue únicamente para
cogerlos como garantía, y yo no
soy capaz de hacer eso, es más,
me repugna y de buena gana los
soltaba; aquí están bien
cuidados y atendidos en lo que
cabe, por lo menos igual que las
familias de los Guardias. Pero
me temo que esta detención haya
provocado la de Carmelo y la
tuya, y no lo quiero pensar
siquiera. Gracias a que Dios da
fuerzas para sobrellevar esta
tragedia y parece como si se me
hubiese embotado el sentimiento.
Esto parece un sueño, mejor
dicho una pesadilla, pensando
que hace 8 ó 10 días éramos una
familia feliz, y hoy no sabemos
los unos de los otros, e incluso
ignoramos si viven. Tengo
confianza en Dios y en sus manos
he encomendado la solución, que
os dé vida a todos y que
encontréis una manera decorosa
de vivir si la revolución roja
triunfa, y nada digo de mí, pues
yo no es posible que me salve.
No puedo comprender que no os
voy a ver más, me parece una
cosa que no me puede pasar a mí,
sino algo que he leído. Te pido
perdón, María, por mi
incomprensión algunas veces,
pues reconociendo que eres la
mujer más buena y virtuosa, no
he sabido estimar en su
verdadero valor todo lo que
vales, más bien a causa de mi
ligereza que de otra cosa. Sin
embargo, tú me perdonaste,
aunque te digo solemnemente que
jamás dejé de quererte y estimar
tu superioridad en todos los
órdenes. De nuestros hijos qué
he de decirte, si todos salís
con vida de esta situación
trágica procurad adaptaros a las
circunstancias pero sin dejar
nunca de ser religiosos y
honrados, aun cuando tuviereis
que ocultar lo primero. Tengo la
seguridad que los chicos sabrán
abrirse paso, pues son
inteligentes y tan honrados que
se hacen querer de todo el
mundo. No sé cuál de ellos será
mejor, pero lo que se puede
decir de todos es que jamás nos
dieron un solo disgusto, ni
asomo de ello, sino únicamente
satisfacciones, tan orgullosos
que estamos de ellos. De Pepe y
de Miguel sigo sin saber una
palabra. ¡Qué pena! De mi Luis,
hijo de mi alma, después de su
triunfo en las oposiciones es
posible que no le sirva si la
revolución vence; hijo es un
verdadero santo. Pues y mi
Marichu, ¡hija de mi corazón!
Qué tiempos tan amargos va a
tener que vivir. Ella, mi
alegría y mi orgullo, tan buena
y virtuosa como tú, tan guapa;
no es posible que no pueda
volver a verla. Al fin y al cabo
acertamos en que fuera a
Portugal, pues si le coge aquí
todo esto, lo que hubiera
sufrido. De mi Carmelo, hijo de
mi vida, mi compañero
inseparable, un verdadero santo
que quisiera que estudiase mucho
o trabajase para salir adelante,
o trabajar con resolución que el
hombre bueno se abre paso en
todas partes. Yo creo que
nuestros hijos y tú sois tan
buenos y ejemplares y formáis
una familia tan completa que
Dios ha dispuesto que nos
reunamos en otro lugar más alto
para gozar de nuestra felicidad
sin que nada pueda separarnos;
tengo absoluta fe en ello. Creo
que al fin y al cabo ganará este
pleito el partido del orden,
pues España no puede caer bajo
el mando del marxismo; somos
católicos amigos de la tradición
y no puede ser que todo esto
desaparezca. Dios lo quiera y
los que puedan verlo, que
disfruten de la paz. No sé ni
cómo escribir, tengo los
sentidos un poco embotados y en
medio de tanta angustia y
preocupación por vosotros, y de
temor ante el porvenir, estoy
bien físicamente, mejor de lo
que podía figurarme; este
régimen de media comida me
sienta muy bien. Adiós María,
adiós Pepe, Miguel, Luis,
Marichu, Carmelo, os doy un beso
con toda mi alma, mi vida y mi
corazón y siempre y en todo
momento pienso en vosotros, que
sois mi amor y mi ilusión.
Adiós. Vuestro Pepe. He hecho
comunión espiritual y me he
preparado bien aunque no hay
aquí sacerdote.
Día 26 de julio.
Sigo si saber nada de vosotros y
por más que indago y pregunto
nadie sabe nada. Algunas mujeres
de los guardias de seguridad se
han acercado desde la calle y
dicen que por Toledo todo está
tranquilo e incluso hay algunas
tiendas abiertas, y por otro
lado también nos han dicho que
no habían hecho daño a las
personas. Creo que estaréis
detenidos pero que no os
tratarán mal, pues al fin y al
cabo el gobernador civil es la
autoridad y creo que no cometerá
atropellos. Esa idea me da un
poco de esperanza respecto a
vosotros tres, pero Pepe y
Miguel y Marichu, ¿qué es de
ellos? Confío en que Pepe se
habrá escapado o a lo más estará
detenido y Miguel estará con las
fuerzas de Córdoba, donde por lo
visto la situación está dominada
por los nuestros. Claro que ni
Pepe ni Miguel están exentos de
los accidentes posibles en la
lucha que hayan podido tener,
pero confío en que Dios los
habrá sacado con bien. ¿Pero y
mi niña? No creo que hayan
venido a Madrid sabiendo lo que
ocurre y se habrán quedado en
Lisboa o quizás en algún puesto
de la frontera. Pero, ¿de qué
viven? El dinero se les debió
acabar el 19 ó 20. Confío en
Sofía, que es mujer de arranque
y se procurará solución, alguien
encontrarán que les preste
dinero para vivir hasta que se
solucione esta lucha y entonces
volverán y veremos o veréis. En
fin, que no hemos avanzado un
solo paso y no hay vislumbre de
solución inmediata, pues los
preparativos del encuentro de
Guadarrama siguen y quizás
tarden unos días y entonces se
verá lo que ocurre. Otra cosa
que me martiriza es tu estado de
ánimo. ¿Puedes resistir esta
situación tan angustiosa, de
incertidumbre y de temor? Espero
que Dios te ayudará y te dará
fuerzas para ello, y tú misma
comprendiendo lo necesaria que
eres, procurarás concentrarte y
economizar fuerzas para resistir
y aguantar, pues si perdemos la
partida el porvenir va a ser aún
más angustioso que el ahora.
Dios nos ayudará. Tengo
confianza absoluta.
Día 27.
Ayer no nos cañorearon ni nos
bombardearon con el avión. Sólo
pasó uno por la tarde que dejó
caer números de ABC
correspondiente al día anterior.
El día pasó relativamente
tranquilo. Sigo sin noticias, en
absoluto. Se dice aquí que
tienen detenidas algunas
familias entre las que supongo
estaréis vosotros. Si os tratan
bien, menos mal. Pido mucho,
pero mucho, a Dios por vosotros,
que sois inocentes por completo.
El hecho de haber detenido a
Luis en su casa les probará que
no participaba en nada.
Día 28.
Ayer no han disparado ni un
cañonazo, ni el avión ha
bombardeado, pero el paqueo es
más intenso y desde más sitios.
La noche anterior ha
transcurrido completamente
tranquila y hemos dormido desde
las 9 de la noche a las 5 de la
mañana. He puesto en libertad a
la mujer y a la suegra del dueño
de un bar de la calle de las
Sierpes, detenidas el día de la
salida. Estaban con dos niños
pequeños enfermos de no querer
tomar nada, me dio lástima y
esta mañana se han ido sin que
nadie les haya hecho el menor
daño. Yo espero que ellos harán
lo mismo con vosotros si llegara
el caso.
Día 29.
Ayer fue un día tranquilo, con
paqueo intenso a ratos. La gente
estuvo más animada, las mujeres
suben al patio y pasean, lo cual
anima mucho. Las noticias, aun
dadas por Unión Radio, dejan
comprender que la solución está
en Guadarrama y que el Gobierno
no lo ve muy claro, pues no hace
más que repetir la llamada para
acumular hombres y elementos. Si
hubiera sólo asomos de éxitos
para él echaría las campanas al
vuelo. Aquí se publica una hoja
diaria, "El Alcazareño", en el
que se glosan las noticias de
Unión Radio, al mismo tiempo se
da órdenes a la población civil
y se levanta el espíritu con
algún chiste. De víveres y agua
estamos bien, aunque el pan no
puede hacerse porque se ha
acabado la harina, se sustituye
por trigo tostado pues hay una
gran cantidad, muchos miles de
kilos para pienso del ganado. En
vez de carne de vaca se come de
caballo, que está magnífica y
tenemos provisión por tiempo. No
comemos más que un solo plato y
es bastante para sostenemos. Yo
duermo en un colchón y me
desnudo por las noches y tengo
mi residencia en el despacho del
coronel de la Academia, con
Carvajal y Moreno Garrido, mis
ayudantes, el Rubio, mi
ordenanza de la escuela. Claro
que no me he bañado desde el día
que vinimos, ni tampoco
afeitado. El patio se ha
barrido, se han quitado los
escombros y parece otra cosa.
Cada vez que como y que me
acuesto pienso si vosotros lo
podéis hacer siquiera como yo.
¡Qué situación tan espantosa y
qué porvenir! Yo lo he tomado
con una resignación que casi no
comprendo, no hago más que pedir
a Dios y a la Virgen que os
proteja, se lo pido con tanto
fervor que no tiene más remedio
que oírme, y si a mis ruegos se
unen los vuestros, de seguro que
nos atenderá. En todo momento
estoy dispuesto a todo y a
arrostrarlo cara a cara, es
decir, que ocurra lo que ocurra,
no me suicidaría nunca, estaros
tranquilos. El día 23 por la
mañana mataron al capitán
Badenas y al capitán de la
Academia Manuel Serrano; Aguilar
fue herido grave, pero ya está
mejor, también ha muerto un
oficial de la Guardia Civil y
heridos varios de todos los
Cuerpos. Los muertos se han
enterrado en el picadero. Gato
no se incorporó a la Academia
cuando vino Villalba con todos
los que estuvieron en el
Hospital de Fuera.
Día 30.
Todo sigue igual. No ha habido
ni bombardeo de artillería ni de
aviación. La noche muy tranquila
y durante el día poco paqueo. He
estado como ayer en el torreón
de la izquierda; he visto con
gemelos la azotea de casa que
está completamente solitaria;
excuso decirte de las cosas que
me he acordado. Las noticias no
cabe duda que son favorables a
nosotros, pero yo quisiera que
fueran más rotundas, más claras,
pues lo favorable lo deducimos
de lo que dice Unión Radio, que
no se apunta triunfo alguno para
ellos. Sigo loco de pesar y de
preocupación, ¿cómo no se me
ocurrió traeros al Alcázar?
Mejor dicho, se me ocurrió, pero
os creí más en seguridad fuera
de él. En fin, ya no tiene
remedio. ¡Qué será de vosotros!
Ayer decía la radio que se
habían rendido dos regimientos
en Barcelona. ¿Estará entre
ellos nuestro hijo?, y mi niña,
¿cómo se las arreglará? Pero
vosotros tres me preocupáis y
angustiáis que no sé hasta dónde
va a llegar. Confío en Dios cada
vez más, y todo lo dejo en sus
manos. Día 31. Otro día más y
sin saber una sola palabra de
ninguno de vosotros. Es para
volverse loco y sin embargo aquí
me tienes, tan bien y tan cuerdo
como si no pasase nada. Tengo
casi la seguridad de que no
hayas podido resitir esta
situación tantos días, porque
seguramente no querrás comer y
no será posible darte leche o
alimentación adecuada; sólo
confío en la Providencia y no me
atrevo a hacer cábalas. Por las
noticias de la radio veo que
todo va muy despacio, que esto
es una verdadera guerra civil
que exigirá tiempo para
solventarse y nosotros no
tenemos medios de resistir aquí
mucho tiempo. Tendremos que
salir cuando se nos vayan
acabando los víveres y veremos
con qué suerte. Todo por Dios y
por España. Yo miro el porvenir
y me parece imposible que
nuestra causa pueda fracasar,
Dios no puede por menos de
ayudarnos. ¡Mira que si esto
terminase felizmente y los siete
nos volviéramos a reunir salvos
y felices! Me parece un sueño.
En fin, María de mi alma,
pidámoslo mucho a Dios que nos
ayude y que nos volvamos a ver
entre nuestros hijos de nuestro
corazón. No dejo de pensar en
vosotros ni un momento. Ayer no
nos cañorearon ni nos
bombardearon con el avión. Sólo
pasó uno por la tarde que dejó
caer números de ABC
correspondiente al día anterior.
El día pasó relativamente
tranquilo. Sigo sin noticias, en
absoluto. Se dice aquí que
tienen detenidas algunas
familias entre las que supongo
estaréis vosotros. Si os tratan
bien, menos mal. Pido mucho,
pero mucho, a Dios por vosotros,
que sois inocentes por completo.
El hecho de haber detenido a
Luis en su casa les probará que
no participaba en nada.
Día 1 de agosto de 1936.
Sábado Hoy un poco más animado,
pues hemos cogido una radio que
habló de éxito muy en breve y
las noticias de Unión Radio no
acusan ventaja para ellos. He
estado un rato mirando nuestra
azotea sin ver a nadie. Excuso
decirte la de veces que sueño
con vosotros y el despertar tan
amargo. ¿Es posible que
resistamos vosotros y yo tantos
días sin saber unos de otros,
sin volvernos locos? Anoche
salió de aquí un paisano que
creemos volverá esta noche con
noticias; lo deseo y lo temo al
mismo tiempo, aunque me figuro
que no habrán consumado la
amenaza de fusilar a mi Luis.
¡Sería espantoso!, y yo aquí;
Dios no lo habrá permitido, pues
es muy bueno y muy santo para
merecer una cosa así. Pepe, si
llegó a Barcelona, le cogerían
el 19 y estará allí detenido,
pero también puede ocurrir que
haya estado con la fuerzas que
según Unión Radio se han rendido
hace un par de días. Yo me
inclino a creer que él se fue a
Valladolid, en cuyo caso estará
o bien con Mola o bien en
Valladolid. Miguel debe seguir
en Córdoba o Sevilla, pues de la
columna del sur no se dice nada.
¿Y mi niña, qué será de ella?
Esto es sencillamente espantoso.
Si los tres estáis detenidos y
juntos, menos mal que
sobrellevaréis reunidos las
amarguras, pero os habrán
registrado y molestado todo lo
posible; mi Carmelo, tan
delicado para comer, ¿cómo se
las arreglará? En fin, cada
momento me pongo con más empeño
y os pongo a todos en manos de
Dios únicamente; pidiéndoselo
tú, no puede negártelo. Que Él
os bendiga.
Día 2 de agosto.
Domingo Ayer nos bombardeó la
artillería con furor; de 18 a
las 19 tiraron 130 granadas de
10,5, todas contra la explanada
de abajo, donde está la cocina,
sección de tropa, etc. Se
incendió el picadero, que quedó
reducido a ruinas, pero no se
comunicó el fuego. A las 2 de la
madrugada y a las 4 volvió el
bombardeo y tiró 44 granadas que
dieron todas en los pabellones,
que han quedado hechos ruinas.
Tuero y Valencia han perdido
todo su ajuar, que ha quedado
entre los escombros.
Afortunadamente casi no hubo
bajas. Las noticias no cambian,
los dos bandos se están
preparando y esto no se puede
prolongar mucho tiempo para
nosotros, me temo que no podamos
resistir más de seis u ocho días
por los víveres. Si no
triunfamos, yo seguramente no
podré sobrevivir, no porque yo
me quite la vida, de ningún
modo, estáte completamente
tranquila, sino porque me la
quitarán, ya sea en el momento
de cogerme o después cuando me
juzgen; de todos modos os
quedaréis desamparados. Si la
República sigue, tal vez haya un
alma caritativa que a Luis le
costee los estudios y que Pepe y
Miguel se abran paso para que
Carmelo salga adelante y mi
niña, ¡hija de mi alma!, te
sostenga a ti. Si en lugar de la
República viniere un comunismo,
entonces... a trabajar todos. Si
el Movimiento triunfa, aunque
sea tarde para nosotros,
entonces quedaréis mejor que
ahora; si al menos fuese así,
¡qué tranquilidad tan grande
para mí! Yo lo que quiero ahora
es que tú te sostengas a toda
costa y que no os pase nada.
Sigo pidiendo a Dios con el
mayor fervor que no os ocurra
nada malo, todas estas fatigas y
penalidades las ofrezco para que
España triunfe y vosotros os
salvéis. Dios me lo conceda y
así lo creo, pues no concibo que
una familia como la nuestra, en
que todos sois modelo, sin
excepción, termine triturada,
deshecha y en la miseria. Marín
y algunos otros hacemos una
novena con las monjas. Estoy muy
bien de salud y es que el
régimen de alimentación es carne
de caballo por mañana y tarde.
Para contrarrestar tomo
piperacina. Se me ha quitado por
completo el eccema, me he dejado
la barba, las monjas me han
lavado la camisa, por cierto que
en la vuelta que hace el cuello
por detrás, desabrochando el
botón, he puesto con tinta,
dentro, coronel J. M. Y., la
camisa es la clara. Mientras me
la lavaban me he puesto una
nueva de tropa que al final de
la pechera pone con tinta en una
sola línea, coronel don José
Moscardó Ytuarte; los
calzoncillos, calcetines y
camiseta no me los he lavado
hasta hoy. He mirado la azotea
de casa y nada. Qué angustia tan
grande no saber de vosotros.
¿Sabrás tú algo de los demás?
Pobres todos de mi alma, qué
amargura estáis pasando.
Día 4 de agosto.
Martes. Ayer 3 no escribí,
estuvimos más contentos pues
observamos que se llevaron la
batería y que vinieron coches de
Madrid y se llevaron gente y
creímos que en la sierra ocurría
algo y que llamaban allí a toda
su gente. Pero a eso de las 23
empezó el bombardeo desde otro
sitio y tiró unas 90 granadas;
una de ellas de humo, que dio en
el patio y tardó un rato en
quitarse nos descorazonó un
poco. Hoy día 4 hace 29 años que
nos casamos, Mariquita, aunque
me confundo y no sé si fue el
día 7. Quién habría de decirnos
que en los últimos años
habríamos de tener esta
complicación tan espantosa. Con
motivo de la fecha te pido
perdón de nuevo por todo lo malo
que te haya hecho y que tú tan
buena me has perdonado siempre.
Doy muchas vueltas a cuál puede
ser vuestra situación, y
cualquiera que sea tiene que ser
pésima. Si estáis los tres en
casa, mal, pues no tenéis
muchacha, vigilados y teniendo
que ir por la comida Dios sabe
dónde; si uno o los dos chicos
están detenidos, peor, porque no
sabrás de ellos y te volverás
loca; si los tres estáis
detenidos, aún peor, porque sabe
Dios dónde estaréis y cómo os
tratarán; sin embargo, creo que
aunque estéis entre enemigos al
cabo de unos días te habrás
hecho querer por lo buena,
sencilla y el bien que siempre
hiciste y tal vez os traten bien
por eso. Dios lo quiera y lo
mismo digo de los niños. Esta
madrugada he tenido fuertes
retortijones de tripas y se me
declaró una buena barrigosis. A
las 10 he tomado láudano, que me
alivió, y antes de comer un
papelillo de bismuto. He comido
carne sin salsa ni líquido
ninguno y esta tarde estoy
mejor. De nuestros otros hijos,
ni una palabra; esto parece un
drama de la revolución rusa. ¿De
qué vivirán Sofía y mi hija?
¿Qué alma caritativa las
ayudará? Confío en que Dios lo
hará, como también en que nos
dará fuerzas para resistir y al
fin tendremos el premio. Una
empresa en que el fin es noble y
justo tiene que triunfar.
Día 5 de agosto.
Anoche nos dieron el rato con un
bombardeo de más de dos horas
con cañones y morteros; éstos
tiraban desde San Servando. Sólo
hubo tres heridos muy leves.
Supongo que esta noche
repetirán. Y seguimos sin saber
nada de vosotros. Algunas noches
los camaradas nos gritan
insultando y nos dicen que
Toledo está muy bien y que nos
rindamos. Me inclino a creerlo,
pues si hubiera habido sucesos
sangrientos les hubiera faltado
tiempo para decirlo. Esto me
consuela y tranquiliza un poco.
Hoy se nota un poco más de
movimiento y no tendría nada de
particular que intensificasen la
acción, pues dicen que este
pleito ha de quedar liquidado en
esta semana. Venga cuanto antes,
pues esto ya va haciéndose
inaguantable, advirtiéndote que
aquí la gente se sostiene con
muy buen espíritu, aunque con
penosa inactividad militar, pues
acostumbrados al servicio de la
Guardia Civil no tiene hábitos
militares y por eso y por no
venir al caso es por lo que no
se ha intentado salir. Si ganan
los malos, no nos hagamos
ilusiones sobre la suerte que me
espera, porque ya sea al cogerme
o ya porque me juzguen,
seguramente no me indultarían
como se indultó a los de octubre
de 1934. De semejante final sólo
me mortifica vuestra suerte,
pues habría que confiarlas a las
almas caritativas, al menos
hasta que mi Luis acabe su
carrera, ya que Pepe y Miguel
seguramente perderían la suya.
¡Pobre Lola, que final de
matrimonio tan trágico y qué
vejez tan amarga! No mereces
eso, pobre mía, y por eso confío
en que Dios no os abandonará y
saldréis adelante.
Día 6 de agosto.
Hemos pasado una noche sin oír
ni un solo tiro de ninguna
clase, durmiendo y descansando a
pierna suelta. Lo atribuyo a que
se ha debido ir gente de aquí a
Madrid para combatir en el
frente, pues uno de estos días,
según dice Indalecio Prieto, va
a ser la acción decisiva; que
sea beneficiosa para nosotros es
lo que hay que pedir a Dios.
Día 7 de agosto.
Viernes. Como no estoy seguro de
la fecha de nuestra boda, por si
es hoy el aniversario, te repito
todo lo que te dije el día 4,
pero aumentado con más cariño
porque cada día que pasa te
quiero más, y cuando salgamos de
aquí te prometo solemnemente que
sólo me voy a dedicar a ti, a
cuidarte y complacerte para
compensarte en parte las
amarguras de esta época. No cabe
duçla que llegará, porque no es
posible que a ti, que eres la
virtud y la bondad, Dios te
reserve para los últimos años
una época de miseria y agonía.
Ayer ha sido el primer día que
tuve un rato de blandura a
solas; se hizo una función de
circo en el patio para levantar
el espíritu y distraer a las
mujeres y niños; con tal motivo
tocó una murga y cuando la oí
desde mi despacho me ablandé un
poco; no asistí ni tenía humor
de ello, pensando en que pudiese
ocurrir que a estas horas
tengamos en la familia alguna
baja. ¡Sería horrible! Dios no
lo quiera. Anteanoche se
acercaron de fuera unos
individuos y dijeron que en
Toledo tienen detenidos a los
jóvenes de las familias de
derechas, que los emplean en
servicios urbanos, de aca rreos,
etc., pero que los tratan bien y
que a las personas de edad las
han dejado en libertad. No
quiero pensar, si es así, cómo
estarás pendiente cada momento
de Luis y Carmelo, del Alcázar,
de Pepe, de Miguel y de Marichu.
¿Estará ya en Madrid nuestra
hija? Aquí nos enteramos de todo
lo que dice la radio de Madrid;
ese cambio tan seguido de
Ministros de la Guerra es muy
significativo. El rosario y
novena de por las tardes está
tan concurrido que no cabe la
gente y ha habido que hacer dos
turnos; además durante todo el
día hay turnos de vela a la
Virgen que lo hacen las mujeres.
Dios nos escucha. ¿Qué será de
todos nosotros a estas horas?
Nunca creo que el espíritu pueda
sufrir esta incertidumbre y no
creo que tú lo puedas resistir.
Día 8 de agosto.
Sábado. Llevamos un día regular.
Esta mañana a las 8 se presentó
el avión, que nos soltó 15 ó 16
bombas, alguna de 50 Kg., con
los consiguientes desperfectos y
tal. A las 12 ha vuelto y nos ha
largado granadas de gases
lacrimógenos, han caído algunas
en el patio y muchas en los
alrededores. La gente que hay en
los sótanos apenas se ha dado
cuenta, pero los que no estamos
allí hemos sentido los efectos.
Aunque no ha sido muy fuerte la
carga, nos ha producido un
fuerte escozor en los ojos y
lagrimeo, lo mismo que en la
conjuntivitis; me ha quedado
algún escozor, pero ya ha
pasado. Es una mortificación
más, que ofrezco por vosotros.
Todas las mañanas y casi todas
las tardes subo al torreón y
ayer vi que en nuestra azotea la
puerta está entreabierta y
abierta del todo la de la
habitación de la portera al lado
de nuestro lavadero. Esto me
prueba que alguien entra y sale,
¿seréis vosotros? Por supuesto
que de Madrid no sabrás nada. He
adelgazado bastante, a los
calzoncillos les sobra mucho, lo
mismo al pantalón; no me viene
mal porque estaba muy gordo.
Quizás haya perdido unos 10 Kg.
y eso que la alimentación es muy
nutritiva, pues carne de caballo
por mañana y tarde únicamente y
pan. Ayer viernes hicimos un
Vía-Crucis a las tres de la
tarde y novena a las 7,30 de la
noche. El espíritu y la
situación aquí dentro no está
mal, a mí lo que me mortifica es
pensar en vosotros, qué será de
mi María y de mis cinco hijos.
Gracias a que Dios nos da
fuerzas, sino no me explico cómo
podemos resistir esta falta
absoluta de noticias; no cabe
duda de que el sentimiento se
embota. Confío ciegamente en un
final victorioso y entonces nos
dedicaremos a reponemos y a
disfrutar de la presencia de
todos, que no se sabe lo que es
hasta que no se pierde.
Día 9 de agosto. Domingo.
Como habrás oído, esta mañana
hemos tenido gran función. A las
6 nos sorprendió la artillería
con siete granadas, como dando
los buenos días, y a las 11 se
presentó un avión que al mismo
tiempo que la artillería
bombardeó de lo lindo y además
dejó caer granadas lacrimógenas;
al mismo tiempo, desde todas
partes hacían un fuego de fusil
y pistola pero nutridísimo, en
fin una batalla en toda regla,
pero sin consecuencia ninguna;
el objeto no es otro que
mantenernos en tensión. Como
aquí no tenemos más noticias que
las que da Unión Radio, no
podemos juzgar más que por lo
que callan, y al no apuntarse
ningún triunfo de resonancia, es
que no lo tienen. Además queda
comprobado que Franco ha
desembarcado en Algeciras, poca
o mucha gente, pero desde luego
gente. Nuestro Miguel está en
España desde los primeros días,
ya que la radio lo citó, creo
que fue el día 19 ó 20, diciendo
que había apresado a un coronel.
Su columna hasta ahora no ha
debido tener grandes encuentros,
pues Sevilla y Córdoba se
sometieron en seguida. Dios
quiera que esté bien. Me inclino
a creer que Pepe se incorporó a
Valladolid o intentó
incorporarse y se quedaría en
Zaragoza. Lo supongo porque
Moreno y él comprenderían que en
Barcelona el movimiento no
tendría importancia y sería
sofocado en seguida dado el
sentimiento catalanista, de modo
que es muy posible que esté en
la sierra o en Aragón. Mi niña
confío en que saldrá adelante
con Sofía, que es mujer de
arranque. A lo mejor se han
puesto de dependientas en una
tienda o, en último caso,
sirviendo. ¡Qué cosas se
piensan! ¿Y vosotros, pobres
míos, qué comeréis, cómo
dormiréis, estaréis enfermos? No
veo la hora de que esto se acabe
y se acabe victoriosamente para
nosotros. Sea lo que Dios quiera
y que nos tenga de su mano.
Día 10 de Agosto.
Lunes Todo igual. Hoy tengo una
blandura exagerada, recordando
el dúo de Doña Mariquita que
cantaba mi niña, aquella
sinfonía que tocaba yo con mi
Carmelo, las lecciones de
solfeo, en fin, horroroso. No te
escribo más, María, porque no me
deja la blandura. Hablé anoche
al padre de Esperancita para que
por conducto de su familia te
den esta carta si llegara el
caso de ello y yo no pudiera
entregártela en persona. No
perdamos la esperanza. ¿Qué será
de vosotros? Dios os proteja.
Día 11 de agosto. Martes.
Terminé ayer el día como lo
empecé. Estoy bien de salud en
general; la tripa se sostiene
bien, pero no dejo de tomar un
poco de bismuto; en general
estoy flojo. Esta mañana se ha
acercado por la parte de
pabellones la mujer y los hijos
de un guardía civil de los de
aquí y le he permitido que
hablasen a distancia, pensando
en lo que para mí sería si
pudiéramos hacer lo mismo. Esto
me parece que va para muy largo
por las trazas. Esta mañana
murió de un ataque al corazón la
madre de Sánchez Tirado, la
primera persona civil que ha
sucumbido. Aquí hay mucha gente
conocida, las familias Moreno,
Eimar, la de casi todos los de
la Academia, etc. Día muy
tranquilo y como no tengo
preocupación inmediata los
recuerdos me consuelan y me
mortifican a un tiempo. ¿Dónde
estaréis? Estamos haciendo la
novena de la Virgen del Sagrario
y yo luego comunión espiritual
por la mañana temprano.
Día 13 de agosto. Jueves.
Ayer no escribí nada. Después de
un día tranquilo, a las 6 de la
tarde nos obsequiaron con un
cañoneo. El primero de los que
tiraron entró por la puerta
principal y estalló en medio del
patio, donde había muchos niños
y mujeres, sin causar ni una
baja; milagroso. También esta
mañana a las doce nos han
soltado unos 50 cañonazos sin
novedad. De noticias, las que
dice Unión Radio, que si
fuéramos a creerlas esto se
habría acabado hace mucho
tiempo. Como no tenemos luz
eléctrica no puede funcionar una
estación muy buena, con la que
cogeríamos noticias de toda
España. Figúrate el mérito que
tiene no recibir más noticias
que las del enemigo y
mantenernos sin claudicar... Si
vinieran las cosas mal, digo que
Carmelo tiene todavía derecho al
Colegio de Huérfanos, donde
podría terminar el bachillerato
y empezar la preparación. Si la
situación diere tantas vueltas
que no hubiera ni Colegio de
Huérfanos, ni bachillerato, y
tuviera que trabajar para
ganarse la vida, creo que debía
dedicarse a la música para la
que tiene facilidad y afición, y
músicos habrá siempre; otra cosa
de estudios le costará mucho
trabajo porque tiene poca
preparación y para el trabajo
manual es muy descuidado el
pobrecito mío; la niña, que
perfeccione el corte y se
dedique a él de lleno, que con
lo lista que es saldría
adelante. Luis con el dibujo
podría resolver la vida, aunque
creo que la Escuela de Ayudantes
de Obras Públicas no la cerrarán
y tal vez podría acabar su
carrera. Claro que todo esto es
para el caso de una revolución
total, porque si sigue la cosa
como hasta hoy, Luis y Carmelo
seguirían sus estudios, aún
cuando tuviera que ayudarles a
costearlos alguien. Esto no
quiere decir que me sienta
pesimista, sólo lo digo por si
acaso. Sigo pidiendo a la Virgen
con todo el fervor que soy capaz
que os salve y os proteja. No sé
cuántos días hace que no sé de
vosotros; parece imposible pero
es verdad que los siete que
componemos la familia estemos
divididos en cinco grupos o
separaciones que no sabemos en
absoluto nada unos de otros, y
aunque es posible que el grupo
que formáis Luis, Carmelo y tú
tampoco supieséis unos de otros.
El caso yo creo que no tendrá
igual y parece que ha venido a
recaer en la familia más unida y
en la madre que más se preocupa
de los suyos. Es sencillamente
horroroso, pero aceptarlo con
paciencia por ser una prueba a
la que Dios nos somete.
Día 14 de agosto. Viernes.
Anoche y esta mañana al
mediodía, cañoneo por todo lo
alto. Algunos soldados que han
desertado les han dicho la hora
a que comemos y por eso cañonean
a esas horas especialmente, pero
desde hoy hemos cambiado las
horas, comemos a las 10,30 y
cenamos a las 5,30, de modo que
por hoy no les ha salido la
cuenta. Estoy muy bien, ya ves,
comiendo únicamente carne, no
tengo molestias ni de cabeza; no
tengo más que mucha porquería
encima, los calcetines son un
puro agujero, y además
acartonados, la camiseta me la
lavaron una vez al principio.
Todo ello lo sobrellevo con
gusto con tal de que venga
pronto el triunfo final y nos
reunamos todos sanos y salvos.
Anoche hubo un incendio y se
quemaron las casas de la Cuesta
del Carmen frente al pabellón de
Tuero, a consecuencia del
cañoneo. Menos mal que estoy
tranquilo respecto a vosotros,
pues sea dondequiera que os
tengan, las granadas que pasan
largas de aquí no van hacia la
población sino hacia los barrios
de la parte del río. Hoy hemos
hecho Vía-Crucis; para éste, lo
mismo que para la novena, Marín
ha arreglado unas oraciones muy
bonitas y oportunas. Desde esta
noche a las 12 hasta mañana a la
misma hora hay turnos de media
hora para velar a la Virgen, a
ver si nos da la ayuda
definitiva; figúrate con el
fervor con que todo el mundo
entra en esta capilla que la han
instalado en una habitación de
los sótanos. Recuerdo la feria
de otros años. Hoy no estoy tan
negro como otros días aún cuando
no hay motivo para alegrarse. En
fin, María, que Dios os proteja
y que por lo menos lo paséis
como yo respecto a la vida
material. Desde las ventanas del
torreón se ve gente con hogazas
de pan, de modo que siquiera pan
tendréis. ¿Dónde estaréis? ¿Os
protegerá alguien? Si hay ese
alguien no sabré cómo
agradecérselo. Dios se lo pague.
Día 16 de Agosto. Domingo.
Ayer no escribí, estuve un poco
desalentado y además tuvimos un
día movidito entre aviación,
artillería, incendio de la
Cuesta del Carmen, etc. Por la
mañana estuve en la capilla
media hora, por la tarde estuve
velando otra vez y luego fue el
rosario, novena, etc., todo muy
solemne y con peticiones muy
fervorosas. Yo estoy seguro que
serán atendidas. Antes de que
lleguen los exámenes habrá que
hablar a los catedráticos para
Carmelo, yo creo que si mi niño
puede estará repasando algo
estos días. ¡Si yo supiere que
repasaba algo, tendría una gran
alegría, pues sería señal de que
estaba libre, por lo menos él y
tú, pero me choca que la terraza
de casa no tenga la menor
variación ningún día; está como
abandonada. Me acuerdo de hace
un año por estas fechas, con mi
permiso en la feria y una noche
que viniste también tú. De mi
niña estoy completamente
desorientado, por una parte me
figuro que estarán ya en Madrid,
pero por otra me digo que por
dónde han venido y con qué
dinero, pienso si se habrá
venido a Toledo, en fin, esto es
una angustia. Lo mismo me devano
los sesos con los demás, menos
por Miguel que está claro que
está por Andalucía, quizás por
Córdoba, Dios querrá que no le
haya pasado nada. Cuando termine
esta situación y sepamos ya unos
de otros, hay que tener mucho
cuidado, pues al cesar en esta
tensión tan dura y tan
constante, el cambio brusco es
peligroso. ¡Que sea un cambio
para mejorar!
Día 18 agosto. Martes.
Anoche empezó la novena a la
Milagrosa con las oraciones
arregladas muy bien por Marín.
Yo tengo la completa seguridad
de que nos ayudará y resolverá
la cuestión favorablemente. Hace
dos días cogimos una estación
portuguesa y otra italiana que
dan noticias de nuestras
columnas y lo que se deduce de
ellas es que todo marcha bien
aunque lento, de modo que
nuestro papel es el de aguantar
a toda costa. Nosotros con más o
menos privaciones, molestias y
peligros, aguantaremos, pero, ¿y
vosotros?, si os tienen
detenidos, mal, y si estáis
libres, casi peor, porque no os
harán caso y todo el mundo
comerá antes que vosotros.
Cuando me pongo a pensar en
esto, no sé lo que me entra,
porque además se me representa
el caso de una enfermedad, de
que tú estés mala, de que te
hayas vuelto trastornada, en fin
hay que escribir un drama. Y de
nuestros hijos, nada. Miguel
seguramente va con Yagüe que
viene por Extremadura y es
posible que llegue a pasar por
aquí. ¡Mira que si viniere a
Toledo y nos encontráramos aquí!
De mi niña, ni una palabra,
¡Dios mío!, ¿dónde estará?, y de
mi Pepe, tampoco. Pepe, si se
presentó en Barcelona, es
posible que esté detenido
únicamente y si logró escapar,
tal vez esté con un Regimiento
de la columna Mola. ¡Dios os
proteja a todos!
Día 20 de agosto. Jueves.
Lo mismo que hace un mes, ¡menos
mal que las radios que cogemos
por las noches nos dan algunas
noticias consoladoras y que
envuelven esperanza, pero todo
va tan despacio que no sé si a
este paso podremos resistir
hasta el final si antes no viene
por aquí alguna columna.
Figúrate, además de la
preocupación por vosotros, que
es una sombra, un fantasma que
me ahoga noche y día, mis
preocupaciones por las cosas de
aquí dentro, el peligro
constante ante los bombardeos,
la salud de tantas personas
acumuladas aquí, el temor a una
epidemia, la alimentación de
niños, enfermos y heridos, pues
la leche se está terminando; el
temor a una mina que estamos
oyendo que abren por el
subsuelo, y luego los mil
detalles de organización,
defensa, con un cargo como el
que tengo y en una cuestión en
la que no sólo me juego la vida
sino vuestro porvenir y vuestro
bienestar y quizás vuestra vida
también. Las situaciones que
Dios envía pocas veces, ante las
cuales hay que apartar toda
consideración terrenal y poner
los ojos del alma con el amor
cristiano que nuestros hijos y
nosotros dos llevamos muy hondo
y con toda nuestra fé confiar en
la Providencia de Dios, que no
abandona a nadie, y entregarnos
ciegamente a sus designios. Tus
virtudes, tu bondad y tus hechos
de verdadera santa y la bondad
de todos nuestros hijos no puede
dejar de oírlos la Virgen, que
nos ayudará, estoy firmemente
convencido.
Día 22 de agosto. Sábado.
Ayer hubo noticias muy buenas de
Radio Portugal y creímos que
Yagüe llegaba a Toledo de un
momento a otro, pero hoy dice
que no está tan cerca como
creíamos. Será esperar unos días
más. Con tal de que lleguen
vencedores todo va bien. Esta
mañana han bombardeado aviones y
artillería; han tirado latas
enteras de gasolina preparadas
para arder, pero no les ha
salido bien. Dios sigue velando
por nosotros de modo evidente y
espero que lo mismo lo hará por
vosotros. Es muy probable que
nuestro Miguel venga con la
columna de Yagüe. Tengo además
el presentimiento de que alguien
os ha protegido para que no os
pase nada malo. Estoy bien,
aunque un poco flojo, pero sin
mudarme de ropa, etc. Todo esto
lo doy por bien empleado con tal
que a vosotros no os suceda
nada.
Día 27 de agosto. Jueves.
No he escrito desde el 22 porque
ya no tengo palabras para
comentar vuestra ausencia y la
falta absoluta de noticias
vuestras. Se acerca la columna
Yagüe, en la que es posible que
pueda venir nuestro Miguel, pero
me preocupa lo mismo la defensa
que pueda hacer en Toledo esta
gentuza que una huida de ellos
sin defenderse, pues en ambos
casos es muy probable que
cometieren atrocidades y
vosotros seríais los primeros en
sufrir las consecuencias. Tengo
también la esperanza de que la
población se entregará sin
resistencia pues al huir y dejar
aquí ellos sus familias se
exponen a las represalias. En
fin, que es una angustia y un
peso tan enorme que no hay sino
confiarlo todo en las manos de
la Virgen, en la cual tengo fé
ciega. No faltan muchos días
para que esto termine, y a
juzgar por las noticias,
favorablemente para nosotros.
Dios nos ayude en todas partes
para que así sea. No sé cómo lo
pasará la familia de Madrid;
sería horrible que a Sofía y a
Marichu les hubiera dado tiempo
de regresar cuando empezó el
levantamiento. En fin, todo es
malo. En cuanto estén próximas
las columnas saldremos de esta
ratonera y nos uniremos a ellos
para ir sobre Madrid. La mitad
del Alcázar está en ruinas, pero
nos alberga admirablemente.
¡Dios mío!, ¿por qué no traje yo
aquí a mi María y a mis hijos?
Día 28 de agosto. Viernes.
Excuso decirte, María de mi
alma, mi emoción anoche que
vinieron a despertarme a las
diez (nos acostamos a las ocho)
los observadores de la radio
para decirme que ¡nuestra hija!
había hablado por el micrófono
de Radio Portugal, que creo que
está en Lisboa. Sólo pudieron
oírle el final que dijo, "...
con este grito que nos une a
todos, !Viva España!". Después
la spiker dijo que acababa de
hablar la Srta. María Moscardó,
hija del heroico militar de
Toledo..., etc., muchos elogios.
Lo que yo hubiese dado por poder
decírtelo y a los niños, y tengo
la esperanza de que algún alma
caritativa te lo habrá
comunicado. Veo la protección
decidida de la Virgen que a tal
distancia y en estas
circunstancias nos hace llegar
noticias de nuestra hijita. No
es posible que dándonos esas
muestras de protección abandone
a los demás de la familia, así
es que tengo la absoluta
seguridad de que estáis con vida
y que todos nos reuniremos
felizmente. ¡Qué lástima que no
pueda enterarme cómo estáis! En
el saludo de Marichu veo la mano
de Sofía y hasta he pensado que
sea la misma Sofía la spiker que
habla por Radio Portugal, pues
aunque no he podido oírla la
voz, por los comentarios que
hace por su cuenta se me figura
que es ella. De todos modos
nuestra hija es un personaje en
Portugal y será atendida por
toda la gente. ¡Ojalá
estuvieseis vosotros como ella!
Hoy 1 septiembre. Martes.
Estoy pasando un día de
verdadera blandura; hoy hace 43
días que no se nada de vosotros,
y ¡mira que pueden haber pasado
cosas en esos días y en estas
circunstancias! Lo mismo podéis
estar todos bien que no quedar
en pie más que la niña y yo, que
es lo más probable. Todavía
tengo la esperanza de que Pepe,
antes de llegar a Barcelona, se
volviese a Zaragoza o a
Valladolid y entonces es
probable que esté en la sierra,
donde aún cuando haya peligro
hay probabilidad de salir bien,
pero si le cogió en Barcelona y
se unió a la guarnición, no sé
qué habrá sido de él. Miguel
quién sabe lo que le pasará aun
cuando de la lucha en campo
abierto se sale. Pero vosotros
tres, que estáis en las peores
condiciones, en las más pésimas,
será milagroso que salgáis con
vida. Si no perecisteis al
principio, es posible que os
hayáis consumido de hambre, en
una celda, o de enfermedad o de
malos tratos, y aun suponiendo
que estéis hoy sin novedad, el
momento de acabarse esto va a
ser algo de tragedia, cualquiera
que sea el final. Total, que
sólo un milagro puede volvernos
a nuestra anterior situación. Yo
creo que habrá pocas familias
que pasen por un trance
semejante, tan angustioso. Menos
mal que la niña está a salvo y
guiada por Sofía, que la sacará
bien adelante. Yo bien, sin nada
raro, más delgado; no espero
terminar de enfermedad. Excuso
decirte las preocupaciones y
angustias ante la
responsabilidad, vuestra
ausencia, etc., y la cara de
pascua que yo tengo que tener en
público. Todo, todo está en
manos del Corazón de Jesús, en
quien confío ciegamente.
Día 9 de septiembre. Miércoles.
He estado tantos días sin
escribirte porque ya no tengo
palabras para decirte lo que
siento. Esta mañana se presentó
un parlamentario enviado por el
enemigo para imponer condiciones
para la rendición. Le contesté
que no nos rendíamos y luego,
tratando en forma amistosa, me
dijo que un dirigente de aquí le
había dicho que tú y uno de los
chicos (supongo Carmelo) estáis
en Madrid en casa de tu madre.
Me quita un peso de encima por
vosotros dos, aunque Madrid creo
que está muy mal, pero temo por
mi Luis, si lo tendrán aquí
detenido o le habrán hecho algo.
No quiero pensarlo. Me angustia
la idea de lo que estarás
sufriendo, y si aquí has dejado
a Luis prisionero, peor. Si te
has ido por tu gusto me parece
muy bien, porque en Madrid
corres menos peligro que aquí,
pero si te han obligado, te
compadezco. Me han dicho que en
Barcelona no ha habido matanza
de oficiales, como en Madrid, y
que estos días los están
juzgando sin gran severidad, que
su nombre no figura entre las
sentencias graves. Te he escrito
una cuartilla por si al
parlamentario le permiten
llevártela cuando vaya él a
Madrid, el escrito es casi una
despedida, pues estamos en
vísperas de que esto se resuelva
y en estas cuestiones el jefe
siempre tiene la vida pendiente
de un hilo. Por si acaso me
despido de ti, María de mi alma,
y de nuestros hijos, dándoos a
todos un beso apretadísimo,
confundiéndonos en el alma, al
mismo tiempo que mi bendición y
mi vida que ofrezco por Dios,
por España y por vosotros.
Vuestro, Pepe.
Hoy 12 de septiembre 1936.
Figúrate, María de mi alma, los
recuerdos con motivo de la
fecha. Tu santo y el de nuestra
hija; quiera Dios que otro año
lo pasemos reunidos y sin haber
tenido novedad ninguno de la
familia, y tengo esperanzas de
que ocurra ya que vosotros sois
tan merecedores de ello. Marichu
es seguro que pasará un mal día
sin saber nada de ninguno de
vosotros, aunque quizás tenga
más facilidad para saber de
Miguel. Yo me acuerdo de la
merienda con que obsequiaba a
sus amiguitas, de la comida
extraordinaria y sobre todo del
poder veros y abrazaros, ventura
de que no se da uno cuenta hasta
que la pierde. Tengo la
esperanza de que hoy haya ido a
verte el P. Camarasa, que ayer
estuvo aquí, quien me prometió
ir a verte personalmente y
llevarte una carta que le
entregué, carta que empecé a
escribirte desde el día que vine
aquí y es muy deslavazada y toda
ella no trata más que de
lamentaciones de las que tú
estás bien sobrada, pero en fin,
no puede pedirse más y no cabe
duda que la mano de Dios
interviene en esto. También sé
que te llevaron una carta que te
escribí el día 9. No pueden
figurarse las personas que han
dado esta facilidad cuánto les
agradezco el pequeño consuelo
que ha sido para ti y para mí.
Por el P. Camarasa sabrás la
entrevista de ayer, que oímos
Misa y confesé y comulgué y que
seguimos decididos a no
rendirnos, pase lo que pase.
Suspendo la escritura porque ya
empieza a tirar la artillería.
15 de septiembre. Martes.
Llevo unos días tremendos porque
cada vez la situación es más
apretada. Ya está destruido todo
el patio, derrumbada la fachada
norte y sus dos torreones, en
fin que apenas quedan en pie
pocas piedras. Yo sigo bien de
salud, pero muy flojo, he
perdido muchos kilos, tengo los
brazos y las piernas muy flacas
y la poca carne que me queda muy
floja; me canso un horror para
subir una escalera; el corazón
no parece que va mal, pues el
cansancio es más
bien muscular; y si me fatigo un
poco creo que es porque se me ha
exacerbado la tos hace unos días
a causa de que me constipé y
principalmente por el polvo tan
enorme a causa de los
derrumbamientos y por el humo de
la trilita. En fin, cuando salga
de aquí voy a tener que
dedicarme a sopitas y buen vino.
Seguimos muy esperanzados con el
avance de las columnas, que no
tiene más remedio que ser muy
lento pues el enemigo quiere
evitarlo a toda costa y ha
acumulado muchos elementos.
Hasta hoy no tenemos, gracias a
Dios, ni una sola baja entre
mujeres y niños, no cabe duda de
que Él nos protege a manos
llenas y no cabe pensar que deje
de protegernos, así es que
aunque estalle la mina que están
haciendo, no les ocurrirá nada.
Excuso decirte que no os olvido
un momento y que ya no tengo
combinaciones ni cábalas que
hacer, pensando dónde estáis,
qué ha sido o será de todos,
etc. Resignación y confianza
ciega en Dios y en la Virgen,
que no os puede abandonar nunca.
Si yo terminare aquí mis días y
por fin nuestra causa vence,
vosotros tendríais el porvenir
asegurado, mejor que si yo
viviere. Sea lo que Dios quiera.
17 septiembre. Jueves.
En vez de dos han puesto cinco
piezas de artillería de grueso
calibre, tres de ellas en
Alijares. Además han hecho una
mina que viene a pasar debajo de
un ala del Alcázar y esperamos
que estalle de un momento a
otro. No cabe duda que el final
se acerca porque nos parece oír
fuego de cañón hacia donde están
nuestras columnas. Dios las
proteja y las haga llegar aquí
vencedoras y pronto. A todo esto
sin olvidaros un momento. Sigo
bien pero flojísimo. Un beso muy
fuerte a ti y a nuestros cinco
hijos con todo el alma y el
cariño de vuestro Pepe.
21 septiembre. Lunes.
Os he tenido abandonado estos
días, pero no olvidados y no he
escrito porque tengo poco tiempo
y poco humor. Creía que se
aproximaba la solución, pero
cada vez se dilata más;
indudablemente nuestras columnas
no pueden avanzar al paso que
queremos aun cuando
indudablemente avancen. Sufrimos
un bombardeo espantoso con siete
piezas de grueso calibre y
cuatro de calibre ordinario. El
día 18, a las 6 y media de la
mañana, después de un bombardeo
espantoso, hicieron estallar las
dos minas; fue algo maravilloso,
más bien milagroso, que causara
relativamente pocas víctimas y
de ellas ni una sola entre
mujeres y niños. Yo se lo había
pedido a la Virgen con toda mi
alma y si en esto me atendió con
tanta eficacia, digo yo que
también me atenderá respecto a
vosotros. Sin duda nos oyó a
todos puesto que vosotros
también se lo habréis pedido.
Las minas derrumbaron toda la
fachada y el torreón íntegro que
dan a la puerta del Alcázar.
Poco después intentaron asaltar
las ruinas, pero la gente
nuestra los rechazó
admirablemente. Luego ha seguido
el bombardeo y algún intento de
asalto estos días, pero sin
decisión. Se han dedicado a
tapar las puertas que dan a la
explanada para cortar la
comunicación con las fuerzas que
había en pabellones y edificios
exteriores a la Academia, y
además bombardearon éstos, por
lo que anoche tuvimos que
evacuarlos y reunir toda la
gente en lo que queda del
Alcázar, se quemaron todos los
edificios evacuados (los que no
lo estaban aún) y se subió todo
el armamento, etc. Y aquí
estamos aguantando el fuego del
cañón, con toda paciencia. Ayer
durante todo el día nos
dispararon 468 granadas de 15,5,
¡se dice pronto! Tenemos bajas
pero no en proporción a la saña
y al encono con que nos han
atacado por todas partes. El día
19 por la noche, Radio Portugal,
hablando de los defensores del
Alcázar, dijo que la hija del
coronel Moscardó les enviaba un
saludo muy cariñoso. ¡Hija de mi
alma!, qué consuelo tan grande
es para mí saber de ella y
cuánto le agradecemos su saludo.
Me dio primero mucha alegría y
luego... De los demás no sé
nada, espero que el P. Camarasa
te entregara mi larga carta. No
puedo decirte concretamente
nuestra situación; yo la
califico de difícil o grave,
pero siempre dependiente de las
columnas, si éstas en quince
días a partir de hoy han llegado
a Toledo, podremos salvarnos,
sino... Tenemos víveres y
elementos para ese tiempo. Todo
queda en manos de Dios y de la
Virgen, en quienes confío
ciegamente. Siempre pensando en
vosotros y queriéndoos con toda
mi alma.

Foto de los Héroes del Alcázar
Sacadas del libro
: Título: El alcázar de Toledo:
final de una polémica
ISBN: 84-9739-023-7
Autor: Luis Eugenio Bullón de
Mendoza, Alfonso Togores Sánchez
Editorial: Actas, S.L.

|