Bookmark This Site
 
 
 

 

 

 
 
 
 
 

 

 

Cartas que el Col. Moscardó escribió desde el asediado Alcázar a su familia. (Encontradas por el Tte. Gral. Fernando Esquivias Franco entre los papeles de su difunta esposa Marichu Moscardó, hija del héroe del Alcázar)

 

Alcázar de Toledo, 25 de julio de 1936.

María de mi alma, hijos de mi alma: Os escribo en son de despedida por si esta situación no tuviera solución favorable. Ya oiréis el bombardeo del Alcázar, con piezas de artillería de todos los calibres, aviación y además los carros blindados y tanques que han venido de Madrid: pues a pesar de todo eso, no pueden ni podrán tomar el Alcázar a viva fuerza; hace falta mucho corazón para asaltarlo con la clase de gente que hay dentro. Hay destrozos enormes, pero no han abierto más brecha que en la puerta principal, que después se ha tapado perfectamente. Pretenden que nos rindamos por hambre y desmoralización y no lo conseguirán, pues sacaremos víveres de debajo de las piedras y la moral está muy bien incluso entre las mujeres, pues saben si se rindieren la muerte que les cabría. No te quiero decir la amargura que tengo sabiendo que nuestro Luis está en poder de esa gente. Ya sabrás que el jefe me llamó por teléfono el día 23 y me dijo que si en el término de diez minutos no nos rendíamos, lo mandaba fusilar, y por si yo dudaba, le hizo venir al teléfono y hablara conmigo para convencerme de que era él. Excuso decirte, mi hijo de mi alma, me habló con voz tranquila, y yo no hice más que decirle que encomendara su alma a Dios si llegara el caso y diera un Viva España muy fuerte. Yo espero que no sean tan crueles que quieran vengarse en la persona de mi hijo, completamente inocente en esta causa, y no pase de una amenaza, pero no obstante no puedo estar confiado. Sobre este particular me he alarmado, porque ayer en una salida que se intentó hacer para requisar víveres, la Guardia Civil tuvo la malhadada ocurrencia de detener a la familia del concejal Domingo Alonso y traerlos detenidos en rehenes. Me desagradó hasta el extremo, pues creerán que la salida fue únicamente para cogerlos como garantía, y yo no soy capaz de hacer eso, es más, me repugna y de buena gana los soltaba; aquí están bien cuidados y atendidos en lo que cabe, por lo menos igual que las familias de los Guardias. Pero me temo que esta detención haya provocado la de Carmelo y la tuya, y no lo quiero pensar siquiera. Gracias a que Dios da fuerzas para sobrellevar esta tragedia y parece como si se me hubiese embotado el sentimiento. Esto parece un sueño, mejor dicho una pesadilla, pensando que hace 8 ó 10 días éramos una familia feliz, y hoy no sabemos los unos de los otros, e incluso ignoramos si viven. Tengo confianza en Dios y en sus manos he encomendado la solución, que os dé vida a todos y que encontréis una manera decorosa de vivir si la revolución roja triunfa, y nada digo de mí, pues yo no es posible que me salve. No puedo comprender que no os voy a ver más, me parece una cosa que no me puede pasar a mí, sino algo que he leído. Te pido perdón, María, por mi incomprensión algunas veces, pues reconociendo que eres la mujer más buena y virtuosa, no he sabido estimar en su verdadero valor todo lo que vales, más bien a causa de mi ligereza que de otra cosa. Sin embargo, tú me perdonaste, aunque te digo solemnemente que jamás dejé de quererte y estimar tu superioridad en todos los órdenes. De nuestros hijos qué he de decirte, si todos salís con vida de esta situación trágica procurad adaptaros a las circunstancias pero sin dejar nunca de ser religiosos y honrados, aun cuando tuviereis que ocultar lo primero. Tengo la seguridad que los chicos sabrán abrirse paso, pues son inteligentes y tan honrados que se hacen querer de todo el mundo. No sé cuál de ellos será mejor, pero lo que se puede decir de todos es que jamás nos dieron un solo disgusto, ni asomo de ello, sino únicamente satisfacciones, tan orgullosos que estamos de ellos. De Pepe y de Miguel sigo sin saber una palabra. ¡Qué pena! De mi Luis, hijo de mi alma, después de su triunfo en las oposiciones es posible que no le sirva si la revolución vence; hijo es un verdadero santo. Pues y mi Marichu, ¡hija de mi corazón! Qué tiempos tan amargos va a tener que vivir. Ella, mi alegría y mi orgullo, tan buena y virtuosa como tú, tan guapa; no es posible que no pueda volver a verla. Al fin y al cabo acertamos en que fuera a Portugal, pues si le coge aquí todo esto, lo que hubiera sufrido. De mi Carmelo, hijo de mi vida, mi compañero inseparable, un verdadero santo que quisiera que estudiase mucho o trabajase para salir adelante, o trabajar con resolución que el hombre bueno se abre paso en todas partes. Yo creo que nuestros hijos y tú sois tan buenos y ejemplares y formáis una familia tan completa que Dios ha dispuesto que nos reunamos en otro lugar más alto para gozar de nuestra felicidad sin que nada pueda separarnos; tengo absoluta fe en ello. Creo que al fin y al cabo ganará este pleito el partido del orden, pues España no puede caer bajo el mando del marxismo; somos católicos amigos de la tradición y no puede ser que todo esto desaparezca. Dios lo quiera y los que puedan verlo, que disfruten de la paz. No sé ni cómo escribir, tengo los sentidos un poco embotados y en medio de tanta angustia y preocupación por vosotros, y de temor ante el porvenir, estoy bien físicamente, mejor de lo que podía figurarme; este régimen de media comida me sienta muy bien. Adiós María, adiós Pepe, Miguel, Luis, Marichu, Carmelo, os doy un beso con toda mi alma, mi vida y mi corazón y siempre y en todo momento pienso en vosotros, que sois mi amor y mi ilusión. Adiós. Vuestro Pepe. He hecho comunión espiritual y me he preparado bien aunque no hay aquí sacerdote.

 

Día 26 de julio.

Sigo si saber nada de vosotros y por más que indago y pregunto nadie sabe nada. Algunas mujeres de los guardias de seguridad se han acercado desde la calle y dicen que por Toledo todo está tranquilo e incluso hay algunas tiendas abiertas, y por otro lado también nos han dicho que no habían hecho daño a las personas. Creo que estaréis detenidos pero que no os tratarán mal, pues al fin y al cabo el gobernador civil es la autoridad y creo que no cometerá atropellos. Esa idea me da un poco de esperanza respecto a vosotros tres, pero Pepe y Miguel y Marichu, ¿qué es de ellos? Confío en que Pepe se habrá escapado o a lo más estará detenido y Miguel estará con las fuerzas de Córdoba, donde por lo visto la situación está dominada por los nuestros. Claro que ni Pepe ni Miguel están exentos de los accidentes posibles en la lucha que hayan podido tener, pero confío en que Dios los habrá sacado con bien. ¿Pero y mi niña? No creo que hayan venido a Madrid sabiendo lo que ocurre y se habrán quedado en Lisboa o quizás en algún puesto de la frontera. Pero, ¿de qué viven? El dinero se les debió acabar el 19 ó 20. Confío en Sofía, que es mujer de arranque y se procurará solución, alguien encontrarán que les preste dinero para vivir hasta que se solucione esta lucha y entonces volverán y veremos o veréis. En fin, que no hemos avanzado un solo paso y no hay vislumbre de solución inmediata, pues los preparativos del encuentro de Guadarrama siguen y quizás tarden unos días y entonces se verá lo que ocurre. Otra cosa que me martiriza es tu estado de ánimo. ¿Puedes resistir esta situación tan angustiosa, de incertidumbre y de temor? Espero que Dios te ayudará y te dará fuerzas para ello, y tú misma comprendiendo lo necesaria que eres, procurarás concentrarte y economizar fuerzas para resistir y aguantar, pues si perdemos la partida el porvenir va a ser aún más angustioso que el ahora. Dios nos ayudará. Tengo confianza absoluta.

 

Día 27.

Ayer no nos cañorearon ni nos bombardearon con el avión. Sólo pasó uno por la tarde que dejó caer números de ABC correspondiente al día anterior. El día pasó relativamente tranquilo. Sigo sin noticias, en absoluto. Se dice aquí que tienen detenidas algunas familias entre las que supongo estaréis vosotros. Si os tratan bien, menos mal. Pido mucho, pero mucho, a Dios por vosotros, que sois inocentes por completo. El hecho de haber detenido a Luis en su casa les probará que no participaba en nada.

 

 

Día 28.

Ayer no han disparado ni un cañonazo, ni el avión ha bombardeado, pero el paqueo es más intenso y desde más sitios. La noche anterior ha transcurrido completamente tranquila y hemos dormido desde las 9 de la noche a las 5 de la mañana. He puesto en libertad a la mujer y a la suegra del dueño de un bar de la calle de las Sierpes, detenidas el día de la salida. Estaban con dos niños pequeños enfermos de no querer tomar nada, me dio lástima y esta mañana se han ido sin que nadie les haya hecho el menor daño. Yo espero que ellos harán lo mismo con vosotros si llegara el caso.

 

Día 29.

Ayer fue un día tranquilo, con paqueo intenso a ratos. La gente estuvo más animada, las mujeres suben al patio y pasean, lo cual anima mucho. Las noticias, aun dadas por Unión Radio, dejan comprender que la solución está en Guadarrama y que el Gobierno no lo ve muy claro, pues no hace más que repetir la llamada para acumular hombres y elementos. Si hubiera sólo asomos de éxitos para él echaría las campanas al vuelo. Aquí se publica una hoja diaria, "El Alcazareño", en el que se glosan las noticias de Unión Radio, al mismo tiempo se da órdenes a la población civil y se levanta el espíritu con algún chiste. De víveres y agua estamos bien, aunque el pan no puede hacerse porque se ha acabado la harina, se sustituye por trigo tostado pues hay una gran cantidad, muchos miles de kilos para pienso del ganado. En vez de carne de vaca se come de caballo, que está magnífica y tenemos provisión por tiempo. No comemos más que un solo plato y es bastante para sostenemos. Yo duermo en un colchón y me desnudo por las noches y tengo mi residencia en el despacho del coronel de la Academia, con Carvajal y Moreno Garrido, mis ayudantes, el Rubio, mi ordenanza de la escuela. Claro que no me he bañado desde el día que vinimos, ni tampoco afeitado. El patio se ha barrido, se han quitado los escombros y parece otra cosa. Cada vez que como y que me acuesto pienso si vosotros lo podéis hacer siquiera como yo. ¡Qué situación tan espantosa y qué porvenir! Yo lo he tomado con una resignación que casi no comprendo, no hago más que pedir a Dios y a la Virgen que os proteja, se lo pido con tanto fervor que no tiene más remedio que oírme, y si a mis ruegos se unen los vuestros, de seguro que nos atenderá. En todo momento estoy dispuesto a todo y a arrostrarlo cara a cara, es decir, que ocurra lo que ocurra, no me suicidaría nunca, estaros tranquilos. El día 23 por la mañana mataron al capitán Badenas y al capitán de la Academia Manuel Serrano; Aguilar fue herido grave, pero ya está mejor, también ha muerto un oficial de la Guardia Civil y heridos varios de todos los Cuerpos. Los muertos se han enterrado en el picadero. Gato no se incorporó a la Academia cuando vino Villalba con todos los que estuvieron en el Hospital de Fuera.

 

Día 30.

Todo sigue igual. No ha habido ni bombardeo de artillería ni de aviación. La noche muy tranquila y durante el día poco paqueo. He estado como ayer en el torreón de la izquierda; he visto con gemelos la azotea de casa que está completamente solitaria; excuso decirte de las cosas que me he acordado. Las noticias no cabe duda que son favorables a nosotros, pero yo quisiera que fueran más rotundas, más claras, pues lo favorable lo deducimos de lo que dice Unión Radio, que no se apunta triunfo alguno para ellos. Sigo loco de pesar y de preocupación, ¿cómo no se me ocurrió traeros al Alcázar? Mejor dicho, se me ocurrió, pero os creí más en seguridad fuera de él. En fin, ya no tiene remedio. ¡Qué será de vosotros! Ayer decía la radio que se habían rendido dos regimientos en Barcelona. ¿Estará entre ellos nuestro hijo?, y mi niña, ¿cómo se las arreglará? Pero vosotros tres me preocupáis y angustiáis que no sé hasta dónde va a llegar. Confío en Dios cada vez más, y todo lo dejo en sus manos. Día 31. Otro día más y sin saber una sola palabra de ninguno de vosotros. Es para volverse loco y sin embargo aquí me tienes, tan bien y tan cuerdo como si no pasase nada. Tengo casi la seguridad de que no hayas podido resitir esta situación tantos días, porque seguramente no querrás comer y no será posible darte leche o alimentación adecuada; sólo confío en la Providencia y no me atrevo a hacer cábalas. Por las noticias de la radio veo que todo va muy despacio, que esto es una verdadera guerra civil que exigirá tiempo para solventarse y nosotros no tenemos medios de resistir aquí mucho tiempo. Tendremos que salir cuando se nos vayan acabando los víveres y veremos con qué suerte. Todo por Dios y por España. Yo miro el porvenir y me parece imposible que nuestra causa pueda fracasar, Dios no puede por menos de ayudarnos. ¡Mira que si esto terminase felizmente y los siete nos volviéramos a reunir salvos y felices! Me parece un sueño. En fin, María de mi alma, pidámoslo mucho a Dios que nos ayude y que nos volvamos a ver entre nuestros hijos de nuestro corazón. No dejo de pensar en vosotros ni un momento. Ayer no nos cañorearon ni nos bombardearon con el avión. Sólo pasó uno por la tarde que dejó caer números de ABC correspondiente al día anterior. El día pasó relativamente tranquilo. Sigo sin noticias, en absoluto. Se dice aquí que tienen detenidas algunas familias entre las que supongo estaréis vosotros. Si os tratan bien, menos mal. Pido mucho, pero mucho, a Dios por vosotros, que sois inocentes por completo. El hecho de haber detenido a Luis en su casa les probará que no participaba en nada.

 

 

Día 1 de agosto de 1936.

Sábado Hoy un poco más animado, pues hemos cogido una radio que habló de éxito muy en breve y las noticias de Unión Radio no acusan ventaja para ellos. He estado un rato mirando nuestra azotea sin ver a nadie. Excuso decirte la de veces que sueño con vosotros y el despertar tan amargo. ¿Es posible que resistamos vosotros y yo tantos días sin saber unos de otros, sin volvernos locos? Anoche salió de aquí un paisano que creemos volverá esta noche con noticias; lo deseo y lo temo al mismo tiempo, aunque me figuro que no habrán consumado la amenaza de fusilar a mi Luis. ¡Sería espantoso!, y yo aquí; Dios no lo habrá permitido, pues es muy bueno y muy santo para merecer una cosa así. Pepe, si llegó a Barcelona, le cogerían el 19 y estará allí detenido, pero también puede ocurrir que haya estado con la fuerzas que según Unión Radio se han rendido hace un par de días. Yo me inclino a creer que él se fue a Valladolid, en cuyo caso estará o bien con Mola o bien en Valladolid. Miguel debe seguir en Córdoba o Sevilla, pues de la columna del sur no se dice nada. ¿Y mi niña, qué será de ella? Esto es sencillamente espantoso. Si los tres estáis detenidos y juntos, menos mal que sobrellevaréis reunidos las amarguras, pero os habrán registrado y molestado todo lo posible; mi Carmelo, tan delicado para comer, ¿cómo se las arreglará? En fin, cada momento me pongo con más empeño y os pongo a todos en manos de Dios únicamente; pidiéndoselo tú, no puede negártelo. Que Él os bendiga.

 

Día 2 de agosto.

Domingo Ayer nos bombardeó la artillería con furor; de 18 a las 19 tiraron 130 granadas de 10,5, todas contra la explanada de abajo, donde está la cocina, sección de tropa, etc. Se incendió el picadero, que quedó reducido a ruinas, pero no se comunicó el fuego. A las 2 de la madrugada y a las 4 volvió el bombardeo y tiró 44 granadas que dieron todas en los pabellones, que han quedado hechos ruinas. Tuero y Valencia han perdido todo su ajuar, que ha quedado entre los escombros. Afortunadamente casi no hubo bajas. Las noticias no cambian, los dos bandos se están preparando y esto no se puede prolongar mucho tiempo para nosotros, me temo que no podamos resistir más de seis u ocho días por los víveres. Si no triunfamos, yo seguramente no podré sobrevivir, no porque yo me quite la vida, de ningún modo, estáte completamente tranquila, sino porque me la quitarán, ya sea en el momento de cogerme o después cuando me juzgen; de todos modos os quedaréis desamparados. Si la República sigue, tal vez haya un alma caritativa que a Luis le costee los estudios y que Pepe y Miguel se abran paso para que Carmelo salga adelante y mi niña, ¡hija de mi alma!, te sostenga a ti. Si en lugar de la República viniere un comunismo, entonces... a trabajar todos. Si el Movimiento triunfa, aunque sea tarde para nosotros, entonces quedaréis mejor que ahora; si al menos fuese así, ¡qué tranquilidad tan grande para mí! Yo lo que quiero ahora es que tú te sostengas a toda costa y que no os pase nada. Sigo pidiendo a Dios con el mayor fervor que no os ocurra nada malo, todas estas fatigas y penalidades las ofrezco para que España triunfe y vosotros os salvéis. Dios me lo conceda y así lo creo, pues no concibo que una familia como la nuestra, en que todos sois modelo, sin excepción, termine triturada, deshecha y en la miseria. Marín y algunos otros hacemos una novena con las monjas. Estoy muy bien de salud y es que el régimen de alimentación es carne de caballo por mañana y tarde. Para contrarrestar tomo piperacina. Se me ha quitado por completo el eccema, me he dejado la barba, las monjas me han lavado la camisa, por cierto que en la vuelta que hace el cuello por detrás, desabrochando el botón, he puesto con tinta, dentro, coronel J. M. Y., la camisa es la clara. Mientras me la lavaban me he puesto una nueva de tropa que al final de la pechera pone con tinta en una sola línea, coronel don José Moscardó Ytuarte; los calzoncillos, calcetines y camiseta no me los he lavado hasta hoy. He mirado la azotea de casa y nada. Qué angustia tan grande no saber de vosotros. ¿Sabrás tú algo de los demás? Pobres todos de mi alma, qué amargura estáis pasando.

 

Día 4 de agosto.

Martes. Ayer 3 no escribí, estuvimos más contentos pues observamos que se llevaron la batería y que vinieron coches de Madrid y se llevaron gente y creímos que en la sierra ocurría algo y que llamaban allí a toda su gente. Pero a eso de las 23 empezó el bombardeo desde otro sitio y tiró unas 90 granadas; una de ellas de humo, que dio en el patio y tardó un rato en quitarse nos descorazonó un poco. Hoy día 4 hace 29 años que nos casamos, Mariquita, aunque me confundo y no sé si fue el día 7. Quién habría de decirnos que en los últimos años habríamos de tener esta complicación tan espantosa. Con motivo de la fecha te pido perdón de nuevo por todo lo malo que te haya hecho y que tú tan buena me has perdonado siempre. Doy muchas vueltas a cuál puede ser vuestra situación, y cualquiera que sea tiene que ser pésima. Si estáis los tres en casa, mal, pues no tenéis muchacha, vigilados y teniendo que ir por la comida Dios sabe dónde; si uno o los dos chicos están detenidos, peor, porque no sabrás de ellos y te volverás loca; si los tres estáis detenidos, aún peor, porque sabe Dios dónde estaréis y cómo os tratarán; sin embargo, creo que aunque estéis entre enemigos al cabo de unos días te habrás hecho querer por lo buena, sencilla y el bien que siempre hiciste y tal vez os traten bien por eso. Dios lo quiera y lo mismo digo de los niños. Esta madrugada he tenido fuertes retortijones de tripas y se me declaró una buena barrigosis. A las 10 he tomado láudano, que me alivió, y antes de comer un papelillo de bismuto. He comido carne sin salsa ni líquido ninguno y esta tarde estoy mejor. De nuestros otros hijos, ni una palabra; esto parece un drama de la revolución rusa. ¿De qué vivirán Sofía y mi hija? ¿Qué alma caritativa las ayudará? Confío en que Dios lo hará, como también en que nos dará fuerzas para resistir y al fin tendremos el premio. Una empresa en que el fin es noble y justo tiene que triunfar.

 

Día 5 de agosto.

Anoche nos dieron el rato con un bombardeo de más de dos horas con cañones y morteros; éstos tiraban desde San Servando. Sólo hubo tres heridos muy leves. Supongo que esta noche repetirán. Y seguimos sin saber nada de vosotros. Algunas noches los camaradas nos gritan insultando y nos dicen que Toledo está muy bien y que nos rindamos. Me inclino a creerlo, pues si hubiera habido sucesos sangrientos les hubiera faltado tiempo para decirlo. Esto me consuela y tranquiliza un poco. Hoy se nota un poco más de movimiento y no tendría nada de particular que intensificasen la acción, pues dicen que este pleito ha de quedar liquidado en esta semana. Venga cuanto antes, pues esto ya va haciéndose inaguantable, advirtiéndote que aquí la gente se sostiene con muy buen espíritu, aunque con penosa inactividad militar, pues acostumbrados al servicio de la Guardia Civil no tiene hábitos militares y por eso y por no venir al caso es por lo que no se ha intentado salir. Si ganan los malos, no nos hagamos ilusiones sobre la suerte que me espera, porque ya sea al cogerme o ya porque me juzguen, seguramente no me indultarían como se indultó a los de octubre de 1934. De semejante final sólo me mortifica vuestra suerte, pues habría que confiarlas a las almas caritativas, al menos hasta que mi Luis acabe su carrera, ya que Pepe y Miguel seguramente perderían la suya. ¡Pobre Lola, que final de matrimonio tan trágico y qué vejez tan amarga! No mereces eso, pobre mía, y por eso confío en que Dios no os abandonará y saldréis adelante.

 

Día 6 de agosto.

Hemos pasado una noche sin oír ni un solo tiro de ninguna clase, durmiendo y descansando a pierna suelta. Lo atribuyo a que se ha debido ir gente de aquí a Madrid para combatir en el frente, pues uno de estos días, según dice Indalecio Prieto, va a ser la acción decisiva; que sea beneficiosa para nosotros es lo que hay que pedir a Dios.

 

 

Día 7 de agosto.

Viernes. Como no estoy seguro de la fecha de nuestra boda, por si es hoy el aniversario, te repito todo lo que te dije el día 4, pero aumentado con más cariño porque cada día que pasa te quiero más, y cuando salgamos de aquí te prometo solemnemente que sólo me voy a dedicar a ti, a cuidarte y complacerte para compensarte en parte las amarguras de esta época. No cabe duçla que llegará, porque no es posible que a ti, que eres la virtud y la bondad, Dios te reserve para los últimos años una época de miseria y agonía. Ayer ha sido el primer día que tuve un rato de blandura a solas; se hizo una función de circo en el patio para levantar el espíritu y distraer a las mujeres y niños; con tal motivo tocó una murga y cuando la oí desde mi despacho me ablandé un poco; no asistí ni tenía humor de ello, pensando en que pudiese ocurrir que a estas horas tengamos en la familia alguna baja. ¡Sería horrible! Dios no lo quiera. Anteanoche se acercaron de fuera unos individuos y dijeron que en Toledo tienen detenidos a los jóvenes de las familias de derechas, que los emplean en servicios urbanos, de aca rreos, etc., pero que los tratan bien y que a las personas de edad las han dejado en libertad. No quiero pensar, si es así, cómo estarás pendiente cada momento de Luis y Carmelo, del Alcázar, de Pepe, de Miguel y de Marichu. ¿Estará ya en Madrid nuestra hija? Aquí nos enteramos de todo lo que dice la radio de Madrid; ese cambio tan seguido de Ministros de la Guerra es muy significativo. El rosario y novena de por las tardes está tan concurrido que no cabe la gente y ha habido que hacer dos turnos; además durante todo el día hay turnos de vela a la Virgen que lo hacen las mujeres. Dios nos escucha. ¿Qué será de todos nosotros a estas horas? Nunca creo que el espíritu pueda sufrir esta incertidumbre y no creo que tú lo puedas resistir.

 

Día 8 de agosto.

Sábado. Llevamos un día regular. Esta mañana a las 8 se presentó el avión, que nos soltó 15 ó 16 bombas, alguna de 50 Kg., con los consiguientes desperfectos y tal. A las 12 ha vuelto y nos ha largado granadas de gases lacrimógenos, han caído algunas en el patio y muchas en los alrededores. La gente que hay en los sótanos apenas se ha dado cuenta, pero los que no estamos allí hemos sentido los efectos. Aunque no ha sido muy fuerte la carga, nos ha producido un fuerte escozor en los ojos y lagrimeo, lo mismo que en la conjuntivitis; me ha quedado algún escozor, pero ya ha pasado. Es una mortificación más, que ofrezco por vosotros. Todas las mañanas y casi todas las tardes subo al torreón y ayer vi que en nuestra azotea la puerta está entreabierta y abierta del todo la de la habitación de la portera al lado de nuestro lavadero. Esto me prueba que alguien entra y sale, ¿seréis vosotros? Por supuesto que de Madrid no sabrás nada. He adelgazado bastante, a los calzoncillos les sobra mucho, lo mismo al pantalón; no me viene mal porque estaba muy gordo. Quizás haya perdido unos 10 Kg. y eso que la alimentación es muy nutritiva, pues carne de caballo por mañana y tarde únicamente y pan. Ayer viernes hicimos un Vía-Crucis a las tres de la tarde y novena a las 7,30 de la noche. El espíritu y la situación aquí dentro no está mal, a mí lo que me mortifica es pensar en vosotros, qué será de mi María y de mis cinco hijos. Gracias a que Dios nos da fuerzas, sino no me explico cómo podemos resistir esta falta absoluta de noticias; no cabe duda de que el sentimiento se embota. Confío ciegamente en un final victorioso y entonces nos dedicaremos a reponemos y a disfrutar de la presencia de todos, que no se sabe lo que es hasta que no se pierde.

 

Día 9 de agosto. Domingo.

Como habrás oído, esta mañana hemos tenido gran función. A las 6 nos sorprendió la artillería con siete granadas, como dando los buenos días, y a las 11 se presentó un avión que al mismo tiempo que la artillería bombardeó de lo lindo y además dejó caer granadas lacrimógenas; al mismo tiempo, desde todas partes hacían un fuego de fusil y pistola pero nutridísimo, en fin una batalla en toda regla, pero sin consecuencia ninguna; el objeto no es otro que mantenernos en tensión. Como aquí no tenemos más noticias que las que da Unión Radio, no podemos juzgar más que por lo que callan, y al no apuntarse ningún triunfo de resonancia, es que no lo tienen. Además queda comprobado que Franco ha desembarcado en Algeciras, poca o mucha gente, pero desde luego gente. Nuestro Miguel está en España desde los primeros días, ya que la radio lo citó, creo que fue el día 19 ó 20, diciendo que había apresado a un coronel. Su columna hasta ahora no ha debido tener grandes encuentros, pues Sevilla y Córdoba se sometieron en seguida. Dios quiera que esté bien. Me inclino a creer que Pepe se incorporó a Valladolid o intentó incorporarse y se quedaría en Zaragoza. Lo supongo porque Moreno y él comprenderían que en Barcelona el movimiento no tendría importancia y sería sofocado en seguida dado el sentimiento catalanista, de modo que es muy posible que esté en la sierra o en Aragón. Mi niña confío en que saldrá adelante con Sofía, que es mujer de arranque. A lo mejor se han puesto de dependientas en una tienda o, en último caso, sirviendo. ¡Qué cosas se piensan! ¿Y vosotros, pobres míos, qué comeréis, cómo dormiréis, estaréis enfermos? No veo la hora de que esto se acabe y se acabe victoriosamente para nosotros. Sea lo que Dios quiera y que nos tenga de su mano.

 

Día 10 de Agosto.

Lunes Todo igual. Hoy tengo una blandura exagerada, recordando el dúo de Doña Mariquita que cantaba mi niña, aquella sinfonía que tocaba yo con mi Carmelo, las lecciones de solfeo, en fin, horroroso. No te escribo más, María, porque no me deja la blandura. Hablé anoche al padre de Esperancita para que por conducto de su familia te den esta carta si llegara el caso de ello y yo no pudiera entregártela en persona. No perdamos la esperanza. ¿Qué será de vosotros? Dios os proteja.

 

Día 11 de agosto. Martes.

Terminé ayer el día como lo empecé. Estoy bien de salud en general; la tripa se sostiene bien, pero no dejo de tomar un poco de bismuto; en general estoy flojo. Esta mañana se ha acercado por la parte de pabellones la mujer y los hijos de un guardía civil de los de aquí y le he permitido que hablasen a distancia, pensando en lo que para mí sería si pudiéramos hacer lo mismo. Esto me parece que va para muy largo por las trazas. Esta mañana murió de un ataque al corazón la madre de Sánchez Tirado, la primera persona civil que ha sucumbido. Aquí hay mucha gente conocida, las familias Moreno, Eimar, la de casi todos los de la Academia, etc. Día muy tranquilo y como no tengo preocupación inmediata los recuerdos me consuelan y me mortifican a un tiempo. ¿Dónde estaréis? Estamos haciendo la novena de la Virgen del Sagrario y yo luego comunión espiritual por la mañana temprano.

 

Día 13 de agosto. Jueves.

Ayer no escribí nada. Después de un día tranquilo, a las 6 de la tarde nos obsequiaron con un cañoneo. El primero de los que tiraron entró por la puerta principal y estalló en medio del patio, donde había muchos niños y mujeres, sin causar ni una baja; milagroso. También esta mañana a las doce nos han soltado unos 50 cañonazos sin novedad. De noticias, las que dice Unión Radio, que si fuéramos a creerlas esto se habría acabado hace mucho tiempo. Como no tenemos luz eléctrica no puede funcionar una estación muy buena, con la que cogeríamos noticias de toda España. Figúrate el mérito que tiene no recibir más noticias que las del enemigo y mantenernos sin claudicar... Si vinieran las cosas mal, digo que Carmelo tiene todavía derecho al Colegio de Huérfanos, donde podría terminar el bachillerato y empezar la preparación. Si la situación diere tantas vueltas que no hubiera ni Colegio de Huérfanos, ni bachillerato, y tuviera que trabajar para ganarse la vida, creo que debía dedicarse a la música para la que tiene facilidad y afición, y músicos habrá siempre; otra cosa de estudios le costará mucho trabajo porque tiene poca preparación y para el trabajo manual es muy descuidado el pobrecito mío; la niña, que perfeccione el corte y se dedique a él de lleno, que con lo lista que es saldría adelante. Luis con el dibujo podría resolver la vida, aunque creo que la Escuela de Ayudantes de Obras Públicas no la cerrarán y tal vez podría acabar su carrera. Claro que todo esto es para el caso de una revolución total, porque si sigue la cosa como hasta hoy, Luis y Carmelo seguirían sus estudios, aún cuando tuviera que ayudarles a costearlos alguien. Esto no quiere decir que me sienta pesimista, sólo lo digo por si acaso. Sigo pidiendo a la Virgen con todo el fervor que soy capaz que os salve y os proteja. No sé cuántos días hace que no sé de vosotros; parece imposible pero es verdad que los siete que componemos la familia estemos divididos en cinco grupos o separaciones que no sabemos en absoluto nada unos de otros, y aunque es posible que el grupo que formáis Luis, Carmelo y tú tampoco supieséis unos de otros. El caso yo creo que no tendrá igual y parece que ha venido a recaer en la familia más unida y en la madre que más se preocupa de los suyos. Es sencillamente horroroso, pero aceptarlo con paciencia por ser una prueba a la que Dios nos somete.

 

Día 14 de agosto. Viernes.

Anoche y esta mañana al mediodía, cañoneo por todo lo alto. Algunos soldados que han desertado les han dicho la hora a que comemos y por eso cañonean a esas horas especialmente, pero desde hoy hemos cambiado las horas, comemos a las 10,30 y cenamos a las 5,30, de modo que por hoy no les ha salido la cuenta. Estoy muy bien, ya ves, comiendo únicamente carne, no tengo molestias ni de cabeza; no tengo más que mucha porquería encima, los calcetines son un puro agujero, y además acartonados, la camiseta me la lavaron una vez al principio. Todo ello lo sobrellevo con gusto con tal de que venga pronto el triunfo final y nos reunamos todos sanos y salvos. Anoche hubo un incendio y se quemaron las casas de la Cuesta del Carmen frente al pabellón de Tuero, a consecuencia del cañoneo. Menos mal que estoy tranquilo respecto a vosotros, pues sea dondequiera que os tengan, las granadas que pasan largas de aquí no van hacia la población sino hacia los barrios de la parte del río. Hoy hemos hecho Vía-Crucis; para éste, lo mismo que para la novena, Marín ha arreglado unas oraciones muy bonitas y oportunas. Desde esta noche a las 12 hasta mañana a la misma hora hay turnos de media hora para velar a la Virgen, a ver si nos da la ayuda definitiva; figúrate con el fervor con que todo el mundo entra en esta capilla que la han instalado en una habitación de los sótanos. Recuerdo la feria de otros años. Hoy no estoy tan negro como otros días aún cuando no hay motivo para alegrarse. En fin, María, que Dios os proteja y que por lo menos lo paséis como yo respecto a la vida material. Desde las ventanas del torreón se ve gente con hogazas de pan, de modo que siquiera pan tendréis. ¿Dónde estaréis? ¿Os protegerá alguien? Si hay ese alguien no sabré cómo agradecérselo. Dios se lo pague.

 

Día 16 de Agosto. Domingo.

Ayer no escribí, estuve un poco desalentado y además tuvimos un día movidito entre aviación, artillería, incendio de la Cuesta del Carmen, etc. Por la mañana estuve en la capilla media hora, por la tarde estuve velando otra vez y luego fue el rosario, novena, etc., todo muy solemne y con peticiones muy fervorosas. Yo estoy seguro que serán atendidas. Antes de que lleguen los exámenes habrá que hablar a los catedráticos para Carmelo, yo creo que si mi niño puede estará repasando algo estos días. ¡Si yo supiere que repasaba algo, tendría una gran alegría, pues sería señal de que estaba libre, por lo menos él y tú, pero me choca que la terraza de casa no tenga la menor variación ningún día; está como abandonada. Me acuerdo de hace un año por estas fechas, con mi permiso en la feria y una noche que viniste también tú. De mi niña estoy completamente desorientado, por una parte me figuro que estarán ya en Madrid, pero por otra me digo que por dónde han venido y con qué dinero, pienso si se habrá venido a Toledo, en fin, esto es una angustia. Lo mismo me devano los sesos con los demás, menos por Miguel que está claro que está por Andalucía, quizás por Córdoba, Dios querrá que no le haya pasado nada. Cuando termine esta situación y sepamos ya unos de otros, hay que tener mucho cuidado, pues al cesar en esta tensión tan dura y tan constante, el cambio brusco es peligroso. ¡Que sea un cambio para mejorar!

 

Día 18 agosto. Martes.

Anoche empezó la novena a la Milagrosa con las oraciones arregladas muy bien por Marín. Yo tengo la completa seguridad de que nos ayudará y resolverá la cuestión favorablemente. Hace dos días cogimos una estación portuguesa y otra italiana que dan noticias de nuestras columnas y lo que se deduce de ellas es que todo marcha bien aunque lento, de modo que nuestro papel es el de aguantar a toda costa. Nosotros con más o menos privaciones, molestias y peligros, aguantaremos, pero, ¿y vosotros?, si os tienen detenidos, mal, y si estáis libres, casi peor, porque no os harán caso y todo el mundo comerá antes que vosotros. Cuando me pongo a pensar en esto, no sé lo que me entra, porque además se me representa el caso de una enfermedad, de que tú estés mala, de que te hayas vuelto trastornada, en fin hay que escribir un drama. Y de nuestros hijos, nada. Miguel seguramente va con Yagüe que viene por Extremadura y es posible que llegue a pasar por aquí. ¡Mira que si viniere a Toledo y nos encontráramos aquí! De mi niña, ni una palabra, ¡Dios mío!, ¿dónde estará?, y de mi Pepe, tampoco. Pepe, si se presentó en Barcelona, es posible que esté detenido únicamente y si logró escapar, tal vez esté con un Regimiento de la columna Mola. ¡Dios os proteja a todos!

 

Día 20 de agosto. Jueves.

Lo mismo que hace un mes, ¡menos mal que las radios que cogemos por las noches nos dan algunas noticias consoladoras y que envuelven esperanza, pero todo va tan despacio que no sé si a este paso podremos resistir hasta el final si antes no viene por aquí alguna columna. Figúrate, además de la preocupación por vosotros, que es una sombra, un fantasma que me ahoga noche y día, mis preocupaciones por las cosas de aquí dentro, el peligro constante ante los bombardeos, la salud de tantas personas acumuladas aquí, el temor a una epidemia, la alimentación de niños, enfermos y heridos, pues la leche se está terminando; el temor a una mina que estamos oyendo que abren por el subsuelo, y luego los mil detalles de organización, defensa, con un cargo como el que tengo y en una cuestión en la que no sólo me juego la vida sino vuestro porvenir y vuestro bienestar y quizás vuestra vida también. Las situaciones que Dios envía pocas veces, ante las cuales hay que apartar toda consideración terrenal y poner los ojos del alma con el amor cristiano que nuestros hijos y nosotros dos llevamos muy hondo y con toda nuestra fé confiar en la Providencia de Dios, que no abandona a nadie, y entregarnos ciegamente a sus designios. Tus virtudes, tu bondad y tus hechos de verdadera santa y la bondad de todos nuestros hijos no puede dejar de oírlos la Virgen, que nos ayudará, estoy firmemente convencido.

 

 

Día 22 de agosto. Sábado.

Ayer hubo noticias muy buenas de Radio Portugal y creímos que Yagüe llegaba a Toledo de un momento a otro, pero hoy dice que no está tan cerca como creíamos. Será esperar unos días más. Con tal de que lleguen vencedores todo va bien. Esta mañana han bombardeado aviones y artillería; han tirado latas enteras de gasolina preparadas para arder, pero no les ha salido bien. Dios sigue velando por nosotros de modo evidente y espero que lo mismo lo hará por vosotros. Es muy probable que nuestro Miguel venga con la columna de Yagüe. Tengo además el presentimiento de que alguien os ha protegido para que no os pase nada malo. Estoy bien, aunque un poco flojo, pero sin mudarme de ropa, etc. Todo esto lo doy por bien empleado con tal que a vosotros no os suceda nada.

 

Día 27 de agosto. Jueves.

No he escrito desde el 22 porque ya no tengo palabras para comentar vuestra ausencia y la falta absoluta de noticias vuestras. Se acerca la columna Yagüe, en la que es posible que pueda venir nuestro Miguel, pero me preocupa lo mismo la defensa que pueda hacer en Toledo esta gentuza que una huida de ellos sin defenderse, pues en ambos casos es muy probable que cometieren atrocidades y vosotros seríais los primeros en sufrir las consecuencias. Tengo también la esperanza de que la población se entregará sin resistencia pues al huir y dejar aquí ellos sus familias se exponen a las represalias. En fin, que es una angustia y un peso tan enorme que no hay sino confiarlo todo en las manos de la Virgen, en la cual tengo fé ciega. No faltan muchos días para que esto termine, y a juzgar por las noticias, favorablemente para nosotros. Dios nos ayude en todas partes para que así sea. No sé cómo lo pasará la familia de Madrid; sería horrible que a Sofía y a Marichu les hubiera dado tiempo de regresar cuando empezó el levantamiento. En fin, todo es malo. En cuanto estén próximas las columnas saldremos de esta ratonera y nos uniremos a ellos para ir sobre Madrid. La mitad del Alcázar está en ruinas, pero nos alberga admirablemente. ¡Dios mío!, ¿por qué no traje yo aquí a mi María y a mis hijos?

 

Día 28 de agosto. Viernes.

Excuso decirte, María de mi alma, mi emoción anoche que vinieron a despertarme a las diez (nos acostamos a las ocho) los observadores de la radio para decirme que ¡nuestra hija! había hablado por el micrófono de Radio Portugal, que creo que está en Lisboa. Sólo pudieron oírle el final que dijo, "... con este grito que nos une a todos, !Viva España!". Después la spiker dijo que acababa de hablar la Srta. María Moscardó, hija del heroico militar de Toledo..., etc., muchos elogios. Lo que yo hubiese dado por poder decírtelo y a los niños, y tengo la esperanza de que algún alma caritativa te lo habrá comunicado. Veo la protección decidida de la Virgen que a tal distancia y en estas circunstancias nos hace llegar noticias de nuestra hijita. No es posible que dándonos esas muestras de protección abandone a los demás de la familia, así es que tengo la absoluta seguridad de que estáis con vida y que todos nos reuniremos felizmente. ¡Qué lástima que no pueda enterarme cómo estáis! En el saludo de Marichu veo la mano de Sofía y hasta he pensado que sea la misma Sofía la spiker que habla por Radio Portugal, pues aunque no he podido oírla la voz, por los comentarios que hace por su cuenta se me figura que es ella. De todos modos nuestra hija es un personaje en Portugal y será atendida por toda la gente. ¡Ojalá estuvieseis vosotros como ella!

 

Hoy 1 septiembre. Martes.

Estoy pasando un día de verdadera blandura; hoy hace 43 días que no se nada de vosotros, y ¡mira que pueden haber pasado cosas en esos días y en estas circunstancias! Lo mismo podéis estar todos bien que no quedar en pie más que la niña y yo, que es lo más probable. Todavía tengo la esperanza de que Pepe, antes de llegar a Barcelona, se volviese a Zaragoza o a Valladolid y entonces es probable que esté en la sierra, donde aún cuando haya peligro hay probabilidad de salir bien, pero si le cogió en Barcelona y se unió a la guarnición, no sé qué habrá sido de él. Miguel quién sabe lo que le pasará aun cuando de la lucha en campo abierto se sale. Pero vosotros tres, que estáis en las peores condiciones, en las más pésimas, será milagroso que salgáis con vida. Si no perecisteis al principio, es posible que os hayáis consumido de hambre, en una celda, o de enfermedad o de malos tratos, y aun suponiendo que estéis hoy sin novedad, el momento de acabarse esto va a ser algo de tragedia, cualquiera que sea el final. Total, que sólo un milagro puede volvernos a nuestra anterior situación. Yo creo que habrá pocas familias que pasen por un trance semejante, tan angustioso. Menos mal que la niña está a salvo y guiada por Sofía, que la sacará bien adelante. Yo bien, sin nada raro, más delgado; no espero terminar de enfermedad. Excuso decirte las preocupaciones y angustias ante la responsabilidad, vuestra ausencia, etc., y la cara de pascua que yo tengo que tener en público. Todo, todo está en manos del Corazón de Jesús, en quien confío ciegamente.

 

Día 9 de septiembre. Miércoles.

He estado tantos días sin escribirte porque ya no tengo palabras para decirte lo que siento. Esta mañana se presentó un parlamentario enviado por el enemigo para imponer condiciones para la rendición. Le contesté que no nos rendíamos y luego, tratando en forma amistosa, me dijo que un dirigente de aquí le había dicho que tú y uno de los chicos (supongo Carmelo) estáis en Madrid en casa de tu madre. Me quita un peso de encima por vosotros dos, aunque Madrid creo que está muy mal, pero temo por mi Luis, si lo tendrán aquí detenido o le habrán hecho algo. No quiero pensarlo. Me angustia la idea de lo que estarás sufriendo, y si aquí has dejado a Luis prisionero, peor. Si te has ido por tu gusto me parece muy bien, porque en Madrid corres menos peligro que aquí, pero si te han obligado, te compadezco. Me han dicho que en Barcelona no ha habido matanza de oficiales, como en Madrid, y que estos días los están juzgando sin gran severidad, que su nombre no figura entre las sentencias graves. Te he escrito una cuartilla por si al parlamentario le permiten llevártela cuando vaya él a Madrid, el escrito es casi una despedida, pues estamos en vísperas de que esto se resuelva y en estas cuestiones el jefe siempre tiene la vida pendiente de un hilo. Por si acaso me despido de ti, María de mi alma, y de nuestros hijos, dándoos a todos un beso apretadísimo, confundiéndonos en el alma, al mismo tiempo que mi bendición y mi vida que ofrezco por Dios, por España y por vosotros. Vuestro, Pepe.

 

Hoy 12 de septiembre 1936.

Figúrate, María de mi alma, los recuerdos con motivo de la fecha. Tu santo y el de nuestra hija; quiera Dios que otro año lo pasemos reunidos y sin haber tenido novedad ninguno de la familia, y tengo esperanzas de que ocurra ya que vosotros sois tan merecedores de ello. Marichu es seguro que pasará un mal día sin saber nada de ninguno de vosotros, aunque quizás tenga más facilidad para saber de Miguel. Yo me acuerdo de la merienda con que obsequiaba a sus amiguitas, de la comida extraordinaria y sobre todo del poder veros y abrazaros, ventura de que no se da uno cuenta hasta que la pierde. Tengo la esperanza de que hoy haya ido a verte el P. Camarasa, que ayer estuvo aquí, quien me prometió ir a verte personalmente y llevarte una carta que le entregué, carta que empecé a escribirte desde el día que vine aquí y es muy deslavazada y toda ella no trata más que de lamentaciones de las que tú estás bien sobrada, pero en fin, no puede pedirse más y no cabe duda que la mano de Dios interviene en esto. También sé que te llevaron una carta que te escribí el día 9. No pueden figurarse las personas que han dado esta facilidad cuánto les agradezco el pequeño consuelo que ha sido para ti y para mí. Por el P. Camarasa sabrás la entrevista de ayer, que oímos Misa y confesé y comulgué y que seguimos decididos a no rendirnos, pase lo que pase. Suspendo la escritura porque ya empieza a tirar la artillería.

 

15 de septiembre. Martes.

Llevo unos días tremendos porque cada vez la situación es más apretada. Ya está destruido todo el patio, derrumbada la fachada norte y sus dos torreones, en fin que apenas quedan en pie pocas piedras. Yo sigo bien de salud, pero muy flojo, he perdido muchos kilos, tengo los brazos y las piernas muy flacas y la poca carne que me queda muy floja; me canso un horror para subir una escalera; el corazón no parece que va mal, pues el cansancio es más bien muscular; y si me fatigo un poco creo que es porque se me ha exacerbado la tos hace unos días a causa de que me constipé y principalmente por el polvo tan enorme a causa de los derrumbamientos y por el humo de la trilita. En fin, cuando salga de aquí voy a tener que dedicarme a sopitas y buen vino. Seguimos muy esperanzados con el avance de las columnas, que no tiene más remedio que ser muy lento pues el enemigo quiere evitarlo a toda costa y ha acumulado muchos elementos. Hasta hoy no tenemos, gracias a Dios, ni una sola baja entre mujeres y niños, no cabe duda de que Él nos protege a manos llenas y no cabe pensar que deje de protegernos, así es que aunque estalle la mina que están haciendo, no les ocurrirá nada. Excuso decirte que no os olvido un momento y que ya no tengo combinaciones ni cábalas que hacer, pensando dónde estáis, qué ha sido o será de todos, etc. Resignación y confianza ciega en Dios y en la Virgen, que no os puede abandonar nunca. Si yo terminare aquí mis días y por fin nuestra causa vence, vosotros tendríais el porvenir asegurado, mejor que si yo viviere. Sea lo que Dios quiera.

 

 

17 septiembre. Jueves.

En vez de dos han puesto cinco piezas de artillería de grueso calibre, tres de ellas en Alijares. Además han hecho una mina que viene a pasar debajo de un ala del Alcázar y esperamos que estalle de un momento a otro. No cabe duda que el final se acerca porque nos parece oír fuego de cañón hacia donde están nuestras columnas. Dios las proteja y las haga llegar aquí vencedoras y pronto. A todo esto sin olvidaros un momento. Sigo bien pero flojísimo. Un beso muy fuerte a ti y a nuestros cinco hijos con todo el alma y el cariño de vuestro Pepe.

 

21 septiembre. Lunes.

Os he tenido abandonado estos días, pero no olvidados y no he escrito porque tengo poco tiempo y poco humor. Creía que se aproximaba la solución, pero cada vez se dilata más; indudablemente nuestras columnas no pueden avanzar al paso que queremos aun cuando indudablemente avancen. Sufrimos un bombardeo espantoso con siete piezas de grueso calibre y cuatro de calibre ordinario. El día 18, a las 6 y media de la mañana, después de un bombardeo espantoso, hicieron estallar las dos minas; fue algo maravilloso, más bien milagroso, que causara relativamente pocas víctimas y de ellas ni una sola entre mujeres y niños. Yo se lo había pedido a la Virgen con toda mi alma y si en esto me atendió con tanta eficacia, digo yo que también me atenderá respecto a vosotros. Sin duda nos oyó a todos puesto que vosotros también se lo habréis pedido. Las minas derrumbaron toda la fachada y el torreón íntegro que dan a la puerta del Alcázar. Poco después intentaron asaltar las ruinas, pero la gente nuestra los rechazó admirablemente. Luego ha seguido el bombardeo y algún intento de asalto estos días, pero sin decisión. Se han dedicado a tapar las puertas que dan a la explanada para cortar la comunicación con las fuerzas que había en pabellones y edificios exteriores a la Academia, y además bombardearon éstos, por lo que anoche tuvimos que evacuarlos y reunir toda la gente en lo que queda del Alcázar, se quemaron todos los edificios evacuados (los que no lo estaban aún) y se subió todo el armamento, etc. Y aquí estamos aguantando el fuego del cañón, con toda paciencia. Ayer durante todo el día nos dispararon 468 granadas de 15,5, ¡se dice pronto! Tenemos bajas pero no en proporción a la saña y al encono con que nos han atacado por todas partes. El día 19 por la noche, Radio Portugal, hablando de los defensores del Alcázar, dijo que la hija del coronel Moscardó les enviaba un saludo muy cariñoso. ¡Hija de mi alma!, qué consuelo tan grande es para mí saber de ella y cuánto le agradecemos su saludo. Me dio primero mucha alegría y luego... De los demás no sé nada, espero que el P. Camarasa te entregara mi larga carta. No puedo decirte concretamente nuestra situación; yo la califico de difícil o grave, pero siempre dependiente de las columnas, si éstas en quince días a partir de hoy han llegado a Toledo, podremos salvarnos, sino... Tenemos víveres y elementos para ese tiempo. Todo queda en manos de Dios y de la Virgen, en quienes confío ciegamente. Siempre pensando en vosotros y queriéndoos con toda mi alma.

Foto de los Héroes del Alcázar

 

Sacadas del libro

: Título: El alcázar de Toledo: final de una polémica

ISBN: 84-9739-023-7

Autor: Luis Eugenio Bullón de Mendoza, Alfonso Togores Sánchez

Editorial: Actas, S.L.

1

 

© 2005-2006 Endris-Rice Enterprises, LLC.  All Rights Reserved