Camino de Santiago
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El Camino de Santiago es
una
ruta que recorren los
peregrinos procedentes de
España y de toda
Europa para llegar a la
ciudad de
Santiago de Compostela,
donde se veneran las reliquias
del apóstol
Santiago el Mayor. Durante
toda la
Edad Media fue muy
concurrido, después fue
ligeramente olvidado y en la
época actual ha vuelto a tomar
un gran auge. El Camino de
Santiago ha sido declarado por
la
UNESCO
Patrimonio de la Humanidad;
Itinerario Cultural Europeo
por el
Consejo de Europa y ha
recibido el título honorífico de
Calle mayor de Europa.

Basílica de Santiago
Inicios históricos del Camino

Rutas del camino de Santiago por
Europa
Los orígenes del culto a
Santiago en Hispania permanecen
en la más completa oscuridad,
aunque parece que se encuentran
las reliquias del apóstol
aproximadamente en el
814, y que, a partir de
entonces, Compostela se
convertirá progresivamente en un
centro de peregrinaje que
recibirá su impulso definitivo
durante la primera mitad del
siglo XII.
Muchos de los primeros
peregrinos procedían de regiones
de Europa pioneras en la
aportación de novedades
musicales. Partiendo algunos del
norte, y otros de zonas más
céntricas de Francia, habían
pasado por lugares de culto como
Chartres y Tours. Allí pudieron
escuchar las melodías que todo
el Occidente cristiano
consideraba el verdadero legado
del papa Gregorio. Poco
importaba que aquellos que
venían del norte de Italia y que
habían tenido que cruzar los
Alpes y Pirineos les dijeran que
en su lugar de origen el rito
litúrgico era más antiguo y
venerable que ése al que ellos
llamaban romano.
Tampoco importaba mucho que una
vez adentrados en territorio
hispánico y reunidos los
peregrinos de distintas
procedencias en torno a un mismo
Camino hicieran un alto en algún
monasterio riojano y allí se les
hablase, no sin nostalgia, de
una liturgia que no hacía mucho
era el elemento unificador
frente a las huestes de Alah que
desde hacía siglos ocupaban
buena parte del solar hispano.
En esos monasterios riojanos y
castellanos aún se miraría con
recelo a aquellos caminantes que
se dirigían a Campus Stellae.
Precisamente siguiendo esa ruta
había entrado el principal
enemigo del rito hispano. Por la
ruta jacobea se fueron
contaminando las antiguas
ceremonias y costumbres para que
aquellos que venían de regiones
remotas pudieran entender algo
del culto que escuchaban. Tanto
es así, que ante los deseos
unificadores de Alfonso VI, se
abolió el rito autóctono en
beneficio de la liturgia llamada
romana.
A finales del
siglo VIII se difunde en el
noroeste de la
Península Ibérica la leyenda
de que Santiago el Mayor había
sido enterrado en estas tierras,
tras evangelizarlas. Comienza a
rendírsele culto en un lugar
cercano a la ciudad episcopal de
Iria Flavia, hoy Padrón,
donde existe un cementerio de
época romana. Muy pronto, la
noticia se extiende por toda la
Europa cristiana y los
primeros
peregrinos comienzan a
llegar a
Compostela, lugar del
sepulcro, denominado Campus
Stellae.
Algunos creen que
Prisciliano fue enterrado en
estos lugares cuando trajeron su
cuerpo desde
Tréveris (Alemania).
Otros dicen que fue enterrado
cerca de
Astorga (León). Según los
primeros, el sepulcro de
Santiago puede ser tumba de
Prisciliano; aunque las fechas
en las que vivieron uno y otro
no coinciden.
El descubrimiento del sepulcro
coincide con la llegada al reino
asturleonés de
mozárabes huidos de las
zonas dominadas por los
musulmanes, buscando poder
practicar sus creencias
religiosas.
El número de peregrinos aumenta
extraordinariamente a partir del
siglo XI, cuando la
población europea logra salir
del aislamiento de épocas
anteriores e inicia una serie de
contactos e intercambios que, en
el campo religioso, llevarán a
hacer de la peregrinación la
forma más difundida de devoción.
Roma,
Jerusalén y
Santiago de Compostela serán
los destinos más importantes:
todos los caminos llevan a Roma.
Los
cruzados y las ciudades
marítimas italianas abren la
ruta de Jerusalén. Los monarcas
de
Navarra,
Aragón,
Castilla y
León facilitan el viaje a
Santiago mediante la
construcción de puentes,
reparación de caminos y
edificación de hospitales.
Años más tarde, el carácter
apostólico de su iglesia y las
riquezas acumuladas gracias a
los peregrinos, permitirían a un
obispo emprendedor,
Diego Gelmírez, convertir su
sede en arzobispado.
Aunque los caminos por los que
llegan los fieles a Santiago son
muy numerosos, una de las vías
llegará a convertirse en el
Camino por antonomasia. Es el
camino francés, cuya parte
en
España, se inicia en los
puertos de
Somport (vía
tolosana) o de
Roncesvalles (Navarra). Los
viajeros se dirigen a
Puente la Reina (Navarra),
pasando, en el primer caso, por
Jaca (Huesca),
Sangüesa (Navarra) y
Monreal (Navarra); y por
Pamplona, en el segundo.
Unidos en Puente la Reina, los
peregrinos siguen por
Estella,
Monjardín,
Logroño (La Rioja),
Nájera,
Santo Domingo de la Calzada,
Redecilla del Camino,
Belorado,
Villafranca Montes de Oca y
Burgos. En este último lugar
confluye la vía menor que, desde
Bayona (Francia), cruza por
Tolosa (Guipúzcoa),
Vitoria,
Miranda de Ebro y
Briviesca. Las etapas a
partir de Burgos pasan por
Castrojeriz,
Frómista,
Carrión de los Condes,
Sahagún y
León. En León, algunos
peregrinos optan por desviarse
hacia
Oviedo (Asturias), para
seguir el camino de visita a
San
Salvador; así rezaba
el dicho ya en la Edad Media:
Quien va a Santiago y no a San
Salvador honra al criado y
olvida al Señor. Es el
Camino del Norte.
Por él, los peregrinos jacobeos
atravesaban las poblaciones
leonesas de
La Robla, el
Valle de Gordón, para
ascender al
Puerto de Pajares, coronado
por la
Colegiata de Santa María de
Arbas, en
Arbas del Puerto; ya en el
Principado de Asturias son
lugares señeros
Pola de Lena o
Mieres del Camino para
llegar finalmente a
Oviedo; desde aquí, el
Camino seguía por la costa hasta
Santiago de Compostela. La otra
posibilidad, que consistía en
continuar el Camino Francés,
llevaba al peregrino a
La
Virgen del Camino,
donde los romeros pueden rendir
culto a la imagen homónima,
patrona de la
Región Leonesa,
Hospital de Órbigo,
Astorga,
Ponferrada,
Villafranca del Bierzo,
adentrándose en
Galicia a través del
Cebrero,
Portomarín,
Palas del Rey y
Santiago de Compostela. A lo
largo del camino, se construyen
iglesias y hospitales bajo la
advocación de Santiago y,
también, por otras adoraciones
muy consideradas en los siglos
XI y XII. Todavía podemos ver en
las poblaciones por las que se
peregrinaba, las indicaciones
calle del Camino e
iglesia de Santiago, que
marcaban el recorrido medieval.
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