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A la venta la joya de la Menina
Christie's subasta el diamante
azul que luce la infanta
Margarita Teresa en el cuadro
que pintó Velázquez
PATRICIA TUBELLA
- Londres - 04/11/2008
El País.com

Un espectacular diamante
azul-grisáceo brillaba entre la
dote matrimonial que Felipe IV
regaló en 1664 a su hija
Margarita Teresa, figura central
de Las Meninas de
Velázquez. El mismo rey
seleccionó aquella gema
procedente de la India con
ocasión del compromiso de la
infanta con Leopoldo I de
Austria, futuro emperador del
Sacro Romano Imperio.
Un espectacular diamante
azul-grisáceo brillaba entre la
dote matrimonial que Felipe IV
regaló en 1664 a su hija
Margarita Teresa, figura central
de Las Meninas de
Velázquez. El mismo rey
seleccionó aquella gema
procedente de la India con
ocasión del compromiso de la
infanta con Leopoldo I de
Austria, futuro emperador del
Sacro Romano Imperio. La joya, a
cuyo valor histórico se suma la
rareza del color y sus 35,56
quilates, va a ser subastada por
la sala Christie's de Londres el
10 de diciembre, con
estimaciones que superan los 11
millones de euros.
Un coleccionista privado ha
decidido poner a la venta la
pieza, conocida como el
Diamante Wittelsbach y que
atesora 300 años de historia a
manos de la realeza europea.
Tras la muerte de Margarita
Teresa, a consecuencia de un
parto (dio cuatro hijos a su
marido, de los que sólo uno
sobrevivió a la edad madura), su
viudo retuvo la joya, que acabó
recayendo en sus herederos.
A raíz de la boda de la
archiduquesa María Amalia de
Austria con el príncipe heredero
de Baviera, Carlos Alberto, la
gema pasó a integrar el
patrimonio de la familia
Wittlesbach desde 1722: los
sucesivos monarcas bávaros la
lucieron en la orden del Toisón
de Oro y en la corona real, que
exhibió el diamante azul hasta
la abdicación de Luis III, en
1918.
Una subasta de Christie's
celebrada en 1931 ya integró en
su catálogo la excepcional joya,
cuyo origen geográfico se acota
a las minas de dos estados
indios, Hyderabad o Bihar,
proveedores de las gemas que
adornaron las testas coronadas
europeas hasta principios del
siglo XVIII. Se desconoce su
destino hasta 1964, cuando pasó
a integrar la colección privada
de la familia que ahora ha
decidido desprenderse de ella.
La puja del próximo mes ha
generado gran expectación porque
el Wittlesbach es uno de los
pocos diamantes azules
conservados hasta nuestros días.
Junto al Kohinoor (propiedad de
la corona británica), el Regent,
que aloja el Museo del Louvre, o
el Orlov, uno de los orgullos
del Kremlin.
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