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La Rendición de Bredo
by Diego Velázquez

El tema
Para entender desde un punto de
vista histórico esta obra de
Velazquez hay que remontarse un
poco a lo que estaba sucediendo
desde finales del siglo XVI a
principios del XVII. Los
Países Bajos querían
independizarse de España y este
movimiento secesionista estaba
conducido por Guillermo de
Orange, el noble más importante
de los Países Bajos. En
1590, en tiempos de
Mauricio de Nassau-Orange,
cuarto hijo de Guillermo, la
ciudad de
Breda ya estaba en poder de
los holandeses. Después hubo una
tregua de los doce años,
firmada en
1609. Cuando el rey de
España
Felipe IV subió al trono en
1621, la tregua expiraba y
la guerra comenzaba de nuevo. La
intención de Felipe IV era
recuperar esa plaza tan
importante desde la cual se
podría maniobrar para otras
conquistas.
Felipe IV nombró como jefe
supremo de la expedición a Breda
al mejor estratega a su servicio
conocido en aquella época, al
aristócrata genovés
Ambrosio de Spinola, que se
puso al mando de 30.000 hombres
más un buen número de generales
españoles, como el
marqués de Leganés y
don Carlos Coloma, famosos
militares.
La ciudad de Breda estaba
defendida por Justino de Nassau,
de la casa de Orange. El cerco y
sitio a la ciudad fue una
lección de estrategia militar.
Algunos generales de otras
naciones acudieron allí en
calidad de lo que hoy se
entiende como "agregado
militar", para conocer y
observar la táctica del gran
Spinola. Lo principal era
impedir que hasta el sitio
llegaran refuerzos de víveres y
municiones. Para ello se
realizaron una serie de acciones
secundarias; una de las que más
éxito tuvo fue el anegar los
terrenos inmediatos e impedir
así el paso a la posible ayuda.
Las crónicas de la época cuentan
que la defensa holandesa llegó a
ser heroica, pero la guarnición
tuvo que rendirse y levantar la
bandera. Justino de Nassau
capituló el día
2 de julio de
1625. Fue una capitulación
honrosa que el ejército español
reconoció como tal, admirando en
su enemigo la valentía de los
asediados. Por estas razones
permitió que la guarnición
saliera formada en orden
militar, con sus banderas al
frente. Los generales españoles
dieron la orden de que los
vencidos fueran rigurosamente
respetados y tratados con
dignidad. Las crónicas cuentan
también el momento en que el
general español Spinola esperaba
fuera de las fortificaciones al
general holandés Nassau. La
entrevista fue un acto de
cortesía, el enemigo fue tratado
con caballerosidad, sin
humillación. Este es el momento
histórico que eligió Velázquez
para pintar su cuadro.
Descripción del cuadro
Velázquez desarrolla el tema sin
vanagloria ni sangre. Los dos
protagonistas están en el centro
de la escena y más parecen
dialogar como amigos que como
enemigos. Nassau hace ademán de
arrodillarse y ese gesto es
impedido por su contrincante que
pone una mano sobre su hombro y
le impide humillarse.
El colorido de este cuadro es
especial. El ocre y el pardo es
habitual en la paleta de
Velázquez, pero aquí aparecen
además unas aportaciones vivas
con los verdes, carmines, azules
y blancos.
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